Archivo de la etiqueta: Lágrimas

¿Lloras?

La poesía es siempre una mierda, pero tiene su público (entre otros, yo). Aquí os dejo un poema que a lo mejor hasta os gusta y todo, vosotros diréis.

 

¿Por qué te haces preguntas

Y lloras? (pequeña)

¿Por qué?

¿Por qué no haces como el resto?

 

Acabarás por ahí,

de copas con Sócrates.

No se debe ser incómodo.

Mejor cállate y asiente.

Como mucho piensa en otra cosa

(si aún sabes).

 

Alístate en el ejército de los muertos,

Viste todos los árboles de invierno,

Pide la vez para el festín de los cuervos

Roba al niño Jesús de los Nacimientos,

Sigue la ruta que te han marcado.

No vale mirar a los lados,

Ni hacia atrás.

 

¿Aún te resistes?

Ya te rendirás

Mañana.

Imagen gentilmente cedida por "A4-Autovía del Sur" (http://www.flickr.com/photos/autoviadelsur/)

 

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons
¿Lloras? by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.

Anuncios

Odio

Natalie odiaba a todo el mundo.

Odiaba a la gente de su instituto, odiaba las estupideces que le obligaban a estudiar, odiaba a sus profesores; una sarta de pedantes ignorantes, que se hinchaban como pavos para soltar una sarta de pedos por la boca.

Odiaba su casa, odiaba su cuarto, recién pintado de negro, donde odiaba esconderse. Odiaba su cuerpo y se odiaba a sí misma, como solo un adolescente sabe odiarse…

Pero sobretodo los odiaba a ellos; a sus padres.

Eran tan patéticos,

Tan kisch –pensaba, mientras los contemplaba trabajando juntos en el jardín, desde su ventana con los ojillos entrecerrados por el odio.

¿Qué coño estaban haciendo?

¡Ahí están, juntitos, podando los rosales, mientras tararean desafinados la misma puta balada de hard-rock!

Los muy hijos de puta traspiraban amor por todos sus poros. Qué asco le daban y cuanto deseaba haber amanecido en un orfanato ruso.

Lo que más la sacaba de quicio,  es que pese a todo, pese a como se comportaba con ellos, sus padres le seguían brindando un amor incondicional.

¡Los muy asquerosos! Seguro que si les escupiera a la cara, seguirían sonriendo como idiotas mientras se limpiaban el salivazo.

Aquellos babosos parecía que no iban a rendirse nunca con ella, que siempre iban a poner la otra mejilla. Tenía que hacer algo, esto tenía que acabarse, o jamás sería libre, jamás la dejarían ser ella misma.

.

* * * * *

¿Por qué tenía que llover precisamente hoy? Cómo odiaba estar de pie bajo la lluvia, suficiente tenía con aguantar los sollozos de sus odiosos familiares en mitad de aquel lúgubre cementerio victoriano.

Pero hay cosas que irremediablemente no cambian. Era a ellos a los que más odiaba. Ahí juntitos, sobre unas tablas, encima de dos fosas, metidos dentro de esas estúpidas cajas de pino lacado en negro.

Los muy cabrones; por fin la habían dejado sola.

Sola.

Sola.

Sola.

Sola.

Sola.

Ahora llovía dentro de su paraguas. Tenía la cara mojada…eran… ¿¡Lágrimas!?

¿De Odio?…

.

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons
Odio by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.


A %d blogueros les gusta esto: