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El Estilita

Dicen que San Simeón el estilita permaneció 30 años en lo alto de una columna.

Las gentes de los alrededores acudían a orar junto a él; admiraban  su rudeza y su fe sencilla, propia de los hombres de baja extracción para los que la vida solo encierra trabajo y sufrimiento.

Pronto su fama trascendió allende los mares y las montañas; muchas personas acudían a ser testigos de su devoción y su entrega a Dios. Le traían modestas ofrendas, principalmente agua y algunos alimentos, para que pudiera ir tirando, y siguiera mediante su sacrificio purgando los pecados del mundo.

Algunos, en su osadía se atrevían a pedirle consejo; él dedicándoles a penas una mirada de soslayo, escupía a un lado y seguía meditando. Y todos se admiraban de su sabiduría, pues leían en ese sencillo gesto, que desde su altura escupía a la cara de este mundo ingrato, rechazaba así su sensualidad, la vanidad de la carne destinada a convertirse en polvo.

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San Simeón el estilita permaneció 30 años en lo alto de una columna.

Se había subido a robar huevos, de un nido que estaba encaramado en todo lo alto. En un descuido se le cayó la escalera. Estuvo días solo, pensando en como bajar, y cuando apareció por aquellos lares recónditos, un hombre de aquella comarca que él conocía, por orgullo y por vergüenza no se atrevió a explicarle cual era su situación real.

Guardaba un adusto silencio, porque no sabía qué decir…

Escupía, porque el pan además de rancio, estaba agusanado…

 

 

"Déjalo todo y lleva vida de anacoreta."

 

 

Por: El Exiliado del Mitreo

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Predicar en el Desierto

¡Profeta! ¡Teme a Dios y no obedezcas a los infieles y a los hipócritas! Dios es omnisciente, sabio.

Corán – Sura 33, Aleya 1º

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Es un bello y sano deporte ese de predicar en el desierto. Antaño solía preferir guardar silencio, pero últimamente me ha dado por hablar, aún cuando sé que nadie me va a escuchar.  Será por eso de que quien calla otorga, y yo me he cansado ya de otorgar.

Así que eliges con cuidado la aproximación al tema. Ordenas los argumentos, creando una gradación en función de su contundencia y del efecto que quieres causar. Salpimentas tu disertación con hermosos ejemplos; realizas tu exposición con la entonación y la teatralidad adecuada y…nadie te hace ni puto caso.

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Predicar en el desierto es un arte refinado, no os vayáis a creer. Hay que tener mucho cuidado de que el polvo no se te meta en los ojos. No vaya a ser que cegado como estás, no te percates de que la gente está mirando hacia otro lado, el periódico o el reloj.

Soluciones locales a problemas globales”, es algo que a priori  suena bien, huele bien, y me apostaría una mano a que también tiene buen sabor. El problema es que mucha gente (es posible que la mayoría) quiere que los problemas se los resuelva otro.

De modo que aunque lo ideal sería que la toma de decisiones y la planificación del futuro, se realizara de abajo a arriba, gobernados/gobernantes, siempre se acaba haciendo de arriba a abajo. A esto se añade que en nuestros modernos estados democráticos, la representatividad ha terminado creando una clase aristocrática dirigente, que solo resuelve los problemas que le pueden dar votos a corto plazo.

Y es precisamente ese cortotermismo; sobre el que se asienta, por otro lado, la sociedad de consumo; el que va acabar por convertir la Tierra en un agujero infecto.

l.

Cuando un día ante la barra de un bar, un amigo te dice bastante afectado (o eso parecía), que trabaja en una empresa de armamento, que su empresa vende armas a países del tercer mundo, algunos incluso de muy dudosa reputación. Tú le respondes que la solución es bien sencilla, que busque otro trabajo. Entonces él, totalmente rehecho e incluso un poco ofendido te replica, que es gracias a ese trabajo que puede estar ahora tomando gin-tonics contigo.

Claro, en ese momento te da por pensar que o bien tienes un amigo bipolar, o no estaba tan afectado como parecía…

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Otro día, cuando expones a un grupo de personas las acciones impropias y delictivas de una cierta empresa, una de las mayores contaminadoras del siglo XX, y algunas de esas personas (a las que no se la suda directamente) te dicen que si les ofreciera trabajo esa empresa lo aceptarían porque seguro que tiene que pagar muy bien, pues comienzas a pensar que la gente que te rodea ha vendido su alma al gigante verde o de que tienes el mismo poder de persuasión que un plátano; alargado y amarillo con pintitas negras…

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La cosa sería bien distinta, si me dedicara como el fulano aquel, a amenazar con quemar coranes para conmemorar el 11-S. La prueba está, en que un reverendo que para ser pastor no habrá necesitado más de dos semanas de cursillo por correo electrónico, con una congregación de unas 30 personas de un pueblucho de mierda de Estados Unidos, ha llegado a trascender al circuito de noticias mundial. Que la sandez de ese fanático de bigotazos graciosos, provoque oleadas de indignación en Indonesia es como para quedarse perplejo.

Creo que al final no llegó a quemarlos, pero sinceramente me importa un carajo. Diría que por mí como si se limpia el culo con ellos, pero no lo digo porque sé que hay gente que basa su vida en ese libro. No lo comparto, es más, ni siquiera lo comprendo, pero lo respeto, y así me va…

Qué el mundo se siga moviendo por estas mierdas absurdas, cuando la diferencia entre el Cristianismo y el Islam es de matiz, ambas religiones hacen a los que las practican igual de (in)felices. No tenéis más que leer los libros sagrados, en ambos está la semilla del mal, aunque ambas pretendan ser religiones de paz.

Así que la próxima vez que quiera ser profeta, elegiré una minoría (por ejemplo: los pelirrojos) y les culparé de todos los males…parece que nuestra especie funciona así, queremos que la culpa la tenga siempre otro.


Por: El Exiliado del Mitreo


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Dios y/o el Cínico

Dios murió, y al tercer día lo enterramos para que no oliera mal.

Hace ya mucho tiempo que un alemán, cuya misoginia ni siquiera era superada por el tamaño de su desproporcionado bigote; y tened por seguro que bajo la nariz tenía todo un filtro para sopas (me consta, ni un solo fideo le entraba en la boca); había anunciado la muerte de Dios.

Lo hizo por boca de su Zaratustra, pariente lejano de aquel, que en épocas del primer aqueménida; Ciro el grande, conquistador de Babilonia; inventara el concepto de bien y de mal y por extensión el de moral. En su estancia como “invitados de honor” en la gran urbe y según ellos, madre de todas las putas; los hebreos lo añadieron a la Biblia; por aquel entonces, en pleno proceso de redacción; y con los años, de la mano de ciertos profetas mártires, con un buen publicista, llegaría al mundo mediterráneo. Cuando allí, se gozaba de la vida con lamentable amoralidad… los pobres, que mal lo deberían de estar pasando…

Por ello, no es casualidad que fuera el mismo Zaratustra, la persona que eligiera el buen alemán, para anunciar el fin de semejante esperpento…

El hombre había matado a Dios. Eso decía Nietzsche a través del profeta. Como si fuera algo tan sencillo… “Yo te creé y ahora yo te mato”. Pues no, una vez que las ideas brotan como el agua de un manantial, ya no hay quien las pueda volver a meter en el hoyo, aunque bien pueden canalizarse…

Por lo tanto, Dios procedió él mismo a su propia extinción. Según dicen, hizo los honores y se descerrajó un tiro justo en mitad de la Gloria. ¿Que por qué lo hizo? Estas cosas nunca están claras. Es muy difícil saber qué pasa por la cabeza de una persona para que llegue a tomar una decisión así. Los irónicos dirán que vivir una eternidad con un desorden triple de personalidad agota a cualquiera.

En mi humilde opinión, creo que trató de probar suerte con la rueda de la reencarnación. Tiró a ver si en esta vuelta le sonreía la fortuna y renacía en una forma menos conflictiva que le permitiese escapar de la existencia cíclica, del Samsara. Quien puede censurarle, es un fin loable querer alcanzar al fin la iluminación; ver el mundo con los ojos del Alma y tras eso extinguirse para siempre en el Nirvana, fundiéndose con el Todo, o lo que es lo mismo, fundiéndose con la Nada. Pues la Nada, ha sido siempre la excusa perfecta para justificarlo Todo…

Dicen que cuando abrió de nuevo los ojos a la luz, con espanto se dio cuenta de que había renacido con la forma que tenía antes de morir. Se había reencarnado en sí mismo. La existencia es solo una cuestión de Karma…

Por: El Exiliado del Mitreo


Publicado en el número 55 de la revista AWA Marzo de 2010


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