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Nihil (4) #14N

Jueves 15 de Noviembre                                                  8:00 pm

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Ayer hice huelga y por la tarde acudí a la multitudinaria manifestación, que desde Atocha a Colón, recorrió el centro de Madrid. Lo tuve claro desde que supe de la convocatoria y planifiqué la toma de datos de los experimentos que tengo en curso en función de este día –la ciencia no espera. No me quedé a ver la batalla de después, pero debió de ser tremenda, a juzgar por los despojos de la algarada que encontramos en las estribaciones de Cibeles, cuando volvíamos para tomar el autobús nocturno.

Yo modestamente querría solo plantear algunos puntos de reflexión sobre esta huelga:

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¿Había razones para la huelga? Sí, claro que las había; yo tengo las mías y estoy seguro de que cada uno de los que la ha secundado tenía las suyas. Por ejemplo, para los del PSOE; hacer oposición al gobierno y tratar así de reponerse un poco de la sangría de votos de los últimos tiempos. Para los que les gusta liarla; era la ocasión perfecta para quemar cosas y pegarse con la policía.

El lema de la manifestación, que no recuerdo textualmente, se refería a las políticas de austeridad que están terminando de asfixiar a los países del sur de Europa –ayer también fue día de huelga general en Portugal y de movilizaciones en muchos países europeos. ¿Que los sindicatos mayoritarios en España –UGT y CCOO –se quejan de las llamadas políticas de austeridad sin plantear realmente una alternativa viable para salir del lío este en el que estamos metidos? Por supuesto, eso no quita que los recortes que está imponiendo el gobierno no vayan a suponer el fin del despilfarro, entre otras cosas, porque nadie va a pagar un precio político –ya que penal no me parece ni remotamente posible, “hecha la ley, hecha la trampa” –por haber gestionado a nivel local, de diputaciones provinciales, autonómico y estatal, tan pésimamente durante años y años, los recursos del estado y del pueblo español.

Es ese sentido, a los que decían que esta es una “huelga política”, les digo que claro, porque es por los políticos por lo que nos vemos así, qué menos que manifestarnos contra ellos. Y que tampoco hay que olvidar que 2/3 de los españoles no hemos votado al partido que ahora ostenta todos los resortes del poder. ¿Que por qué cebarnos con el PP? Pues porque parecía que su mierda no olía, porque durante mucho tiempo a mucha gente le ha dado por pensar que los del PP gestionaban muy bien la economía… qué opinarán ahora que dos de sus buques insignia –la comunidad de Madrid y la comunidad valenciana –hacen aguas por culpa de una pésima gestión o al menos de una gestión asentada sobre arenas movedizas.

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Por otro lado, ¿Que una manifestación pacífica –los altercados se produjeron después de darse por finalizada –por muy masiva que sea, sirve para poco? Pues puede ser, pero bueno prefiero salir a darme un paseo junto a media ciudad, antes de que el presidente del gobierno me cuente dentro de la mayoría silenciosa que dice que le apoya.

También diré que los actos violentos –barricadas ardiendo y demás –tampoco me parece a mí que sirvan de mucho. Me pregunto, cuando los actos violentos dejan de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismos. ¿Y qué es lo que sirve? Bueno, se me ocurre que como esta sigue siendo una sociedad del consumo, lo suyo es que la lucha se refleje en el consumo. Ahí lo dejo.

No sé, yo solo digo que para que haya represión, tiene que haber algo que reprimir. No es que tenga miedo al gobierno –aún no –pero creo que como se ha ido viendo en estos últimos años, a la oligarquía regente, cualquier excusa le sirve para recortar nuestra libertades. La verdad que no veo imposible que en algún momento acaben limitando el derecho a huelga y a manifestación… sí, entonces será el momento de convertirse en un fuera de la ley.

Puedo entender la violencia, aunque hoy por hoy no tengo intención de participar en ella, pero creo que debería ir enfocada a algún fin concreto, no solo a satisfacer las ansias destructivas de algunos particulares.

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Y para terminar, eso de que éramos 35.000 personas no se lo creen ni ellos; en la manifestación de Madrid habría entre 500.000 y 1 millón. Tened un poco de más vergüenza, que se os ve el plumero.

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Por: El Exiliado del Mitreo

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Nihil (3)

Lunes 25 de Septiembre                                                  9:00 am

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Hace mucho que no publico nada por aquí, demasiado sin duda. Aunque igual, no me disculpo, he estado haciendo otras cosas y aunque escribir no ha sido lo que más he hecho, he estado publicando algunas cosillas aquí: http://laletrasalvaje.wordpress.com/, un blog colectivo, con visos de convertirse algún día en una publicación, quién sabe… el tiempo lo dirá.

Vuelvo con uno de estos textos algo nihilistas, de estos que escribo cuando estoy algo quemado con la actitud de mis conciudadanos. Esta vez con los llamados medios de comunicación, que hacen a las mil maravillas de cuarto poder –y viendo como se ejerce el poder en este país, está claro que no es un halago. Contra ellos, lo cierto es que mi descontento es algo crónico, especialmente con la televisión, que tiende a ser con bastante diferencia el menos riguroso –sí, aunque hay prensa escrita que vaya tela, ya –pero bueno, creo que es una perogrullada decir que en general el rigor periodístico va tendiendo a cero, conforme el tiempo avanza –que vamos de mal en peor, vamos, al menos en lo que respecta a los medios de mayor difusión –pero no sé, ya digo que últimamente ha habido un par de casos (al menos) que he encontrado ya demasiado sangrantes. Típicos ejemplos de noticias nimias, infladas hasta lo aberrante, que se han visto retroalimentadas grotescamente por el morbo que incitan en el común de la gente.

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Una de ellas es la del Ecce Homo de Borja. Una mujer mayor de este pueblecito aragonés, con más buena voluntad que conocimiento, desgració una pintura mural sin más mérito que el de ser figurativamente bonita y tener ciento y pico años. Salió en los medios a bombo y platillo, lo que atrajo a curiosos y a más medios y ya como culmen a este efecto bola de nieve, en un canal de televisión de Estados Unidos, hasta montaron un sketch al respecto –y sin querer ser suspicaz, me pregunto si no había cierta perpetuación de clichés racistas, en todo el cachondeíto este que se trajeron algunos en la comunidad internacional.

El caso es que cazurros que no han pisado un museo en su vida, recorren media España para hacerse una foto con el monigote, como si con reírse se de su ignorancia no tuviesen bastante. Nuestro patrimonio cultural y artístico se cae a pedazos porque no hay dinero para mantenerlo –coincide que esta semana se ha anunciado que Cultura ha sufrido el recorte más escalofriante de la historia de la democracia –pero cuando la cofradía, hermandad o lo que sea, que es dueña del templo, decide sensatamente cobrar un euro por ver el pintarrajo ese, en pocas semanas, son miles y miles los que recauda. Pero a la cadena de despropósitos aún no se le ha puesto el último eslabón, que va; ahora, sesudos abogados debaten bizantinamente si la buena mujer, que lo que debería haber hecho es quedarse quietecita, puede o no pedir el cobro de derechos de autor por su chapuza… una ración de “cuanto peor, mejor”, ya veis.

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El siguiente caso es si cabe mucho más sangrante, porque el escarnecimiento público al que se ha visto sometida una mujer, prácticamente sin motivo alguno, es a mi juicio indignante. Supongo que todos los residentes en España sabrán a qué me refiero; no voy a nombrar a la chica, ni voy a citar el nombre del pueblo de donde es concejala por el partido socialista; ya ha sido bochornoso en demasía como la pobre fue lanzada a la picota con total impunidad por los “informadores”.

Muy resumida, la historia es la siguiente; esta chica –de de cuyo nombre no quiero acordarme –de treinta y pocos años, mandó a un amigo –un chico de su pueblo aunque algo más joven –un clip de vídeo grabado con el móvil, en el que aunque solo se la aprecie desnuda de ombligo para arriba, claramente puede interpretarse que se está masturbando. El chico, como buen caballero (¡Y una mierda!), hizo lo propio en estos casos –fardar de ello –y el vídeo en poco tiempo acabó en la Red, a la vista de todo el mundo. Mal, ¿verdad? pero no por ella obviamente, sino por él que se comportó como un auténtico montón de mierda. Por lo demás, el hecho de que la chica esté casada, es irrelevante a mi entender; el que le pasara el dichoso vídeo al amiguete ese, es una cuestión que solo a su pareja atañe y la morbosa opinión pública –cuya mierda parece que no huele –en todo caso, a lo que debería de haberse dedicado es a abominar de el comportamiento del indiscreto fulano.

Pero no, después de estar como un mes o dos el vídeo circulando por Internet, cuando ya todo el pueblo sabía de su existencia, salta la “noticia” –lo entrecomillo, porque ni es noticia ni hostias –a los medios de comunicación de cobertura nacional, que como buitres a la carroña o moscas a la mierda, se vuelcan sobre el pueblecito toledano… a hacer “su trabajo”. La concejala entonces, ante el escándalo, comienza a plantearse el si dimitir o no dimitir. Se celebra entonces un pleno extraordinario del ayuntamiento para tratar el tema, en el que ella finalmente retira su carta de dimisión voluntaria –supongo que en vista del apoyo por parte de muchos políticos y personas en general, entre ellos un servidor. El dichoso pleno, que no pasaría de noticia curiosa de ámbito local o a lo sumo regional, tuvo una cobertura mediática, que ríanse ustedes de cualquier acto de investidura de un nuevo gobierno en cortes. Y por parte de la gente del pueblo… bueno, digamos que les faltó a algunos presentarse ante el ayuntamiento con horcas y antorchas…

Al cabo de los días: Nada. Ningún seguimiento de la noticia, porque está claro que aquello NO era noticia. De todas formas, el daño ya estaba hecho, porque el tratamiento que se dio al asunto por parte de las cadenas de televisión fue rapaz, morboso y humillante, plantándose incluso ante la puerta de su casa, a preguntar al marido si tenía que decir al respecto… me pregunto si se hubiese dado el mismo tratamiento a la noticia de haber sido un hombre el onanista.

Esta conducta basuril en los medios, vino acompañada de los típicos juicios de moral por parte de los omnitertulianos de televisión y se extendió, por supuesto, entre la ciudadanía en general. Y no me disgusta tanto la caza de brujas a la que la sometió alguna gente de su pueblo. No, porque entiendo que en los pueblo, donde todo el mundo se conoce, hay mucho de todo y bien seguro que las marujas que la llamaban “puta” a la puerta del pleno, lo hacían en satisfacción de viejas rencillas –sí, sí, soy deliberadamente indulgente con esas mezquinas cristianas de pro, que hubiesen apedreado a la Magdalena, y a Cristo también por no apartarse. Lo que sin embargo no me alcanza el esófago para tragarlo, es toda esa gente que se encarama tan seria a lo alto de un pedestal, para pontificar sobre la moral y las buenas costumbres, sin tener ni puta idea de lo que va la copla –¿Y si resulta que la concejala y su marido son una pareja liberal? ¿Y si ellos con el chico hacen tríos? ¿Y si…? ¡A saber! Y en realidad, como ya he apuntado antes, esto es algo que solo a la pareja atañe.

Históricamente los cuernos siempre han dado risa cuando no es a uno a quien se los ponen; es evidente que en todo el revuelo levantado por este caso, hay algo de esto. Se junta que la chica es hermosa y que ostenta un cargo público; la triada del morbo. Así que ya digo, entiendo el chismorreo; y si los medios de comunicación hacen de altavoz, entiendo que ese chismorreo cunda por la geografía española como la pólvora. Puedo entender la virulencia, los insultos rabiosos, que están ligados seguramente a la envidia más que a otra cosa. Pero con lo que no puedo, lo que me repugna sobremanera, es toda esa gente que aprovecha momentos como estos para darnos a todos muestra de su altura moral; cuando la verdadera altura moral radicaría en este caso, en ser indulgente, en dedicarse cada uno a sus asuntos en vez hocicar en la vida de los demás y en ahorrarse los chistes fáciles de cornudos. La verdad, leer a gente que por avatar en twitter tiene una foto de su pene, opinando que la chica debería dimitir, porque ha demostrado que “No sabe gestionar su vida privada”, me parece cuanto menos de una hipocresía nauseabunda. Es decir, yo puedo ser un cerdo putero, un sátiro sádico, bisexual/bi-curioso/gay en la intimidad/swinger o lo que sea, pero ojo, solo mientras no se sepa, de cara a la galería debo de ser como una cariátide, una fachada impecable que cumpla los cánones que impongan los arquitectos supremos de turno… qué cínico, vaya que sí.

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Y muchos diréis que con la que está cayendo, qué hago hablando de estas cosas; cuando grupos de mafiosos instalados en el parlamento sacan a sus perros de presa, para que zurren la badana a ciudadanos desarmados, a los que no les ha quedado otra que salir a la calle para mostrar su desaprobación ante tanto mamoneo y sobretodo, para pedir un cambio en la forma en la que son gobernados por sus “representantes”. Pues sí, estos dos casos son solo simples anécdotas de las que quizá pocos se acordarán dentro de diez años, notas al pie de página del libro de la macrohistoria; y sin embargo me parecen muy sintomáticas de la época en la que vivimos. Una época en la que reina la inmadurez, la irresponsabilidad y la ignorancia. Una época de liderazgo negativo, en la que gente que se lo curra, que se esfuerza por dar algo a este mundo fuera de los dictados de las grandes empresas, tienen poca o nula repercusión en los medios…

Nos han timado tíos, el “Futuro” ha llegado y no es lo que nos prometieron.

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Por: El Exiliado del Mitreo

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4 días después del 15M

Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late

dentro de mis vividos y veintisiete años,

porque combato al tiempo y el tiempo me combate.

A vosotros, vencido, os trata como a extraños.

Miguel Hernández

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No escribiré un texto largo (aún); no ha lugar para eso.

No puede hacerse un análisis profundo (todavía); es demasiado pronto para todo eso.

Algo acaba de nacer; no se sabe muy bien el qué, ni si se traducirá en algo más allá de las palabras.

Solo el tiempo.

Solo el tiempo dirá cuál es el verdadero significado de este movimiento que inunda las calles.

Que hace que en toda España, la gente levante la vista de lo que está haciendo, de su cotidiano, de su día a día, para mirar qué es lo que está pasando.

Para preguntarse cuál es el significado de todo esto.

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Han pasado cuatro días y ya han surgido, como los buitres a la carroña, los que intentan pescar en las aguas revueltas.

Solo el tiempo.

Solo el tiempo dirá si consiguen hacer alguna captura con sus largas redes, o si los remolinos les volcarán la barca y la corriente arrastrará sus cadáveres hasta el mar.

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Solo sé que esto no es una revolución, ni siquiera una revuelta, como dicen algunos; el pueblo no pone toda la carne en el asador, si no ve que puede ganar más de lo que puede perder.

No, esto es un movimiento cívico, que dista mucho de ser global, pero que en mi opinión es crucial, pues es el primero que se produce desde hace mucho, mucho tiempo.

Si cambiarán las cosas o no, eso es difícil saberlo, pero esto un rayito de esperanza, una prueba de que aún es estos tiempos, los ciudadanos son capaces de organizarse por su cuenta sin necesidad de que el “estado”, en sentido amplio, intervenga.

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Así estamos, a saber a donde llegaremos, pero no podrán culparnos de no haberlo intentado…

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Por: El Exiliado del Mitreo

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Paradoja -La guerra de Libia

Paradoja. No sé si es esa la palabra…

A ver:

paradoja.

(Del lat.paradoxus, y este del gr. παράδοξος).

1. adj. desus. paradójico.

2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas.

3. f. Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera.

4. f. Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Mira al avaro, en sus riquezas, pobre

Ummm, sí,…  la RAE, que limpia fija y da esplendor, me confirma que esta es la palabra que busco…y en más de un sentido además: paradoja…

paradoja…

paradoja…

paradoja…

Me parece una paradoja y un ejercicio de cinismo la súbita preocupación que ha surgido en todo el mundo “occidental” por la democracia en Libia. No sé, es como si estos grandes señores que hacen y deshacen en el mundo y marcan la tendencia de lo que se debe pensar y opinar, acabaran de despertarse de un sueño… o al menos eso es lo que tratan de hacernos tragar.

-Este señor es un tirano y un iluminado- Pues vaya novedad, será que ya se les han olvidado los tiempos en los que hacía de las suyas; aviones volando por los aires incluidos;  amparado por el paraguas de impunidad que le daba la Guerra Fría. No sé, yo soy muy joven, a penas viví esos tiempos, pero ellos debe de ser que estaban todos en el baño o echándose la siesta cuando lo dijeron, porque en estos últimos tiempos no se han privado de comerciar con él.

Acaban de descubrir que Gadafi es un dictador, que resulta que tiene sometido a su pueblo mediante la coacción y lo que es peor, mediante el paternalismo. Ahora le atacan para que no mate a su pueblo, pero las armas que le están destruyendo, no las ha fabricado él, se las han vendido países como España, donde el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, ahora se da de codazos por ofrecer a la coalición la mediocre potencia militar española.

Y es que una guerra en Libia es mala para los intereses de España ¿De España? No, no, perdón, de empresas españolas. ¿Y la democracia? Bueno pues ya de paso, ¿Y por qué no? Además con el rollo de la revuelta democrática en Libia (que habría que ver si es cierto, porque la palabra democracia vende mucho y sirve para todo…hasta para denominar a la dictadura China o al régimen de Franco: Democracia orgánica…) ya tenemos un Casus Belli que nos da carta blanca para hacer y deshacer a nuestro antojo.

Y mi pregunta es: ¿Y quién es nadie para meterse en peleas que difícilmente entendemos, en estados cuya conformación social es muy diferente al nuestro y encima tratando hipócriatamente de meternos sin comprometernos en conflictos que en el fondo hemos montado nosotros?

Todo el mundo le reía las gracias -Mirad la nueva excentricidad de Gadafi -y a recibirle en todos sitios aceptando sus absurdas condiciones -Hay que respetar otras culturas, otras costumbre -Ajá, sí, sí, pero solo cuando nos interesa ¿o es que los misiles se los mandan con sumo respeto? Bueno, espero que al menos alguno le acierte y no tengamos que ver su fea cara más, pero me temo que él duerme a buen recaudo mientras que las bombas les caen siempre a los mismos…

Me gustaría creer que esto va a servir para algo; que le espera un futuro mejor al pueblo Libio, que en un futuro cercano va a poder gobernarse a sí mismo de forma soberana. Pero no me da la gana, ya estoy harto de creerme mierdas y luego ver los desastres que hacen las potencias occidentales+rusos/soviéticos (y ahora China) cuando se meten, porque en el fondo van a lo que van, no hay más que ver los casos de Irak y Afganistán, por citar algunos ejemplos…

Suceden en este mundo muchas cosas que no entiendo, es decir, que las entiendo perfectamente pero que no quiero entenderlas. Y me niego a aceptar como normal, cosas que no lo son en absoluto, pero como yo no puedo hacer nada, salvo indignarme y escribir este texto, pues es eso precisamente lo que hago…

Por: El Exiliado del Mitreo

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Predicar en el Desierto

¡Profeta! ¡Teme a Dios y no obedezcas a los infieles y a los hipócritas! Dios es omnisciente, sabio.

Corán – Sura 33, Aleya 1º

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Es un bello y sano deporte ese de predicar en el desierto. Antaño solía preferir guardar silencio, pero últimamente me ha dado por hablar, aún cuando sé que nadie me va a escuchar.  Será por eso de que quien calla otorga, y yo me he cansado ya de otorgar.

Así que eliges con cuidado la aproximación al tema. Ordenas los argumentos, creando una gradación en función de su contundencia y del efecto que quieres causar. Salpimentas tu disertación con hermosos ejemplos; realizas tu exposición con la entonación y la teatralidad adecuada y…nadie te hace ni puto caso.

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Predicar en el desierto es un arte refinado, no os vayáis a creer. Hay que tener mucho cuidado de que el polvo no se te meta en los ojos. No vaya a ser que cegado como estás, no te percates de que la gente está mirando hacia otro lado, el periódico o el reloj.

Soluciones locales a problemas globales”, es algo que a priori  suena bien, huele bien, y me apostaría una mano a que también tiene buen sabor. El problema es que mucha gente (es posible que la mayoría) quiere que los problemas se los resuelva otro.

De modo que aunque lo ideal sería que la toma de decisiones y la planificación del futuro, se realizara de abajo a arriba, gobernados/gobernantes, siempre se acaba haciendo de arriba a abajo. A esto se añade que en nuestros modernos estados democráticos, la representatividad ha terminado creando una clase aristocrática dirigente, que solo resuelve los problemas que le pueden dar votos a corto plazo.

Y es precisamente ese cortotermismo; sobre el que se asienta, por otro lado, la sociedad de consumo; el que va acabar por convertir la Tierra en un agujero infecto.

l.

Cuando un día ante la barra de un bar, un amigo te dice bastante afectado (o eso parecía), que trabaja en una empresa de armamento, que su empresa vende armas a países del tercer mundo, algunos incluso de muy dudosa reputación. Tú le respondes que la solución es bien sencilla, que busque otro trabajo. Entonces él, totalmente rehecho e incluso un poco ofendido te replica, que es gracias a ese trabajo que puede estar ahora tomando gin-tonics contigo.

Claro, en ese momento te da por pensar que o bien tienes un amigo bipolar, o no estaba tan afectado como parecía…

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Otro día, cuando expones a un grupo de personas las acciones impropias y delictivas de una cierta empresa, una de las mayores contaminadoras del siglo XX, y algunas de esas personas (a las que no se la suda directamente) te dicen que si les ofreciera trabajo esa empresa lo aceptarían porque seguro que tiene que pagar muy bien, pues comienzas a pensar que la gente que te rodea ha vendido su alma al gigante verde o de que tienes el mismo poder de persuasión que un plátano; alargado y amarillo con pintitas negras…

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La cosa sería bien distinta, si me dedicara como el fulano aquel, a amenazar con quemar coranes para conmemorar el 11-S. La prueba está, en que un reverendo que para ser pastor no habrá necesitado más de dos semanas de cursillo por correo electrónico, con una congregación de unas 30 personas de un pueblucho de mierda de Estados Unidos, ha llegado a trascender al circuito de noticias mundial. Que la sandez de ese fanático de bigotazos graciosos, provoque oleadas de indignación en Indonesia es como para quedarse perplejo.

Creo que al final no llegó a quemarlos, pero sinceramente me importa un carajo. Diría que por mí como si se limpia el culo con ellos, pero no lo digo porque sé que hay gente que basa su vida en ese libro. No lo comparto, es más, ni siquiera lo comprendo, pero lo respeto, y así me va…

Qué el mundo se siga moviendo por estas mierdas absurdas, cuando la diferencia entre el Cristianismo y el Islam es de matiz, ambas religiones hacen a los que las practican igual de (in)felices. No tenéis más que leer los libros sagrados, en ambos está la semilla del mal, aunque ambas pretendan ser religiones de paz.

Así que la próxima vez que quiera ser profeta, elegiré una minoría (por ejemplo: los pelirrojos) y les culparé de todos los males…parece que nuestra especie funciona así, queremos que la culpa la tenga siempre otro.


Por: El Exiliado del Mitreo


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Honrar a los muertos de todos

Los muertos de todos“, así es como se titula el artículo de Jorge Martínez Reverte, publicado el 18 del presente mes de junio en la sección de opinión del periódico El País. Sé que llego con un poco de retraso, pero me pareció muy interesante cuando lo leí y estaba meditando cuál iba a ser la mejor forma de compartirlo con vosotros.

El artículo (que podéis leer a continuación, así como a través de este link a El Pais.com) versa sobre un tema muy controvertido últimamenteen España, aunque la verdad que no entiendo muy bien porqué, porque no debería serlo en absoluto. Hace unos treinta y cinco años que recuperamos la democracia y el hecho de abrir las fosas de los represaliados de la guerra y el franquismo no debería ser sino un acto de normalidad democrática.

Personalmente me parece una polémica totalmente ficticia creada por la lamentable clase política que aposentada en el parlamento de este país, la casa de todos los españoles, aunque más de unos (ellos, los políticos profesionales) que de otros (el ciudadano), que se dedica a tapar su ineptitud e ignorancia con lo que tiene más a mano.

Jorge M. Reverte, es periodista y escritor, y desde el periodismo ha escrito tres obras históricas con las que se ha ganado todo mi respeto y aprecio. En efecto, “La batalla de Madrid“, “La batalla del Ebro” y “La caída de Cataluña“, son obras maestras de la historiografía contemporánea que siguen la estela de William Craig con su “Enemigo a las puertas: La batalla por Stalingrado“. Porque la historia no es una losa polvorienta, porque la historia no es solo una sucesión de fechas y nombres, porque la historia la hacen las personas tanto o más que los personajes.

Para escribir estos libros, Jorge M. Reverte no solo se ha nutrido de hemerotecas, del Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca, de ensayos de otros historiadores, sino que en una ímproba labor periodística ha recogido el testimonio de un sinnúmero de españoles que vivieron estos sucesos en primera persona, bien sea leyendo memorias, correo particular o cuando a sido posible, mediante entrevistas personales en España o Francia. Esto ha convertido sus ensayos en crónicas, en relatos en los que día tras día va desgranándose la contienda a través de una multitud de seres humanos, con nombres y apellidos, personas corrientes, de todos los sectores y estamentos de la sociedad, a los que acompañan también personalidades de aquellos días, como el presidente Azaña, el general Rojo o el (infame) general Franco, por poner algunos ejemplos. Todo esto da a sus libros una fuerza, una viveza, un colorido, que penetra eléctricamente al lector. Aún recuerdo la embriagadora euforia que sentía al leer “La batalla de Madrid“, cuando un pueblo en armas fue capaz de detener al fascismo a las puertas de la capital en la que fue la primera batalla urbana de la historia, y jamás olvidaré las lágrimas que derramé junto a los últimos soldados republicanos, que ya del otro lado de la frontera, veían arder la bandera republicana en el paso fronterizo al final de “La caída de Cataluña“…

Sin más, os dejo con su texto, un texto políticamente incorrecto en estos días extraños para un republicano como él y como yo. Espero vuestros comentarios y opiniones si el tema os resulta interesante.

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JORGE M. REVERTE
EL PAÍS – Opinión – 18-06-2010

Los muertos de la Guerra Civil española deberían ser de todos. Y todos esos muertos deberían recibir el homenaje de la sociedad entera, porque en su mayoría lo fueron injustamente. En ambos bandos. Yo creo que eso es lo que quería decir Joaquín Leguina en el artículo que ha sido tan mal celebrado en las últimas semanas.
Veamos por orden algunas cosas. La primera, que no hay que discutir mucho para concluir que la República era el régimen legal y legítimo, y que los rebeldes comenzaron una inmensa matanza con propósitos exterminadores desde que se inició el golpe de Estado del 18 de julio. A esa sangre le siguió más sangre, vertida desde muchos lados.

Los defensores de la causa de la República (entre los cuales me cuento) olvidan a menudo que muchos republicanos actuaron, en bastantes ocasiones, con la misma crueldad y frialdad que los golpistas. Y no siempre desde el descontrol que la inexistencia del Estado facilitaba. Valgan cuatro ejemplos:

El de Paracuellos del Jarama, donde milicias organizadas que dependían del PCE y de la CNT acabaron con la vida de más de 2.000 sospechosos de connivencia con los insurgentes. No eran la República, pero formaban parte de su entramado. Lo demuestran las actas de la CNT halladas por Diana Plaza, que trabajaba para mí como documentalista para el libro La batalla de Madrid.

El de los asesinatos de Barcelona. Varios miles de personas de la pequeña burguesía (o simplemente católicos) fueron asesinados de forma planificada por la FAI, según la documentación aportada por Miquel Mir en su libro Diario de un pistolero de la FAI.

El libro de Fernando del Rey Paisanos describe con una documentación abrumadora cómo, desde antes del comienzo de la sublevación, en un pueblo manchego llamado La Solana, todo el mundo sabía a quién tenía que matar en cuanto comenzara el enfrentamiento que ya se olía.

En Cataluña, al finalizar la guerra, se produjeron matanzas de prisioneros realizadas por milicias que dependían del Gobierno y controlaban las cárceles. Javier Cercas, que ha participado en esta polémica, ha novelado los sobrados datos que existen al respecto.

Estos cuatro ejemplos bastan, a mi juicio, para afirmar que se dieron casos abundantes de planificación en el bando de la República, que afectan a fuerzas fundamentales de las que la defendían.

Eso no impide seguir sosteniendo que, de forma general, se pueda decir que la República era un régimen legítimo que estaba defendido por personas honradas, pero también por asesinos, mientras que los alzados formaron un conglomerado criminal que también fue defendido por personas decentes.

Pero si pasamos a las víctimas y nos alejamos de la política, podemos analizar con un poco de cordura lo que de ahí nos debe quedar. Aquí me voy a contentar con exponer un solo ejemplo que es el más espinoso: Paracuellos.

Y es que poca gente comenta que de los más de 2.000 asesinados a las afueras de Madrid en noviembre y diciembre de 1936 no existe identificación individual. Se sabe de muchos, se sabe que están ahí, pero no se conoce ni el número exacto ni la identidad de cada uno de los cadáveres que reposan en las zanjas. ¿Merecían la muerte? ¿Hay que sacarles el ADN a todos? Pienso que no, que nos basta con reconocer que fueron asesinados de forma injusta y que algo les debe recordar. Los franquistas les han recordado siempre. ¿Y los demás?

Como a los demás. Lo que está todavía pendiente es la recuperación de la dignidad de muchos que fueron asesinados por los franquistas. Devolverles la dignidad y dar a sus familias la posibilidad de completar el duelo que Franco les negó. Hay que ser malnacido para seguir negándolo. Y han sido, por su parte, muy poco hábiles y diligentes los Gobiernos de la democracia que no han completado esa tarea.

Creo que llegar a un acuerdo sobre estas bases es bastante sencillo.

No existe ninguna diferencia de grado entre las víctimas de Paracuellos y las de Badajoz. Ha existido una diferencia de trato durante 40 años. Pero todos fueron asesinados a sangre fría, de forma indiscriminada, sin juicio y sin causa. Les podemos hacer iguales ahora. Pero la base para conseguirlo es reconocer que ninguno fue asesinado justamente, por mucho que de los asesinos, que no lo fueron todos los combatientes, unos fueran golpistas odiosos y otros fueran odiosos defensores (aunque nos pese a algunos) de una causa justa.

Detesto el franquismo, todo lo que supuso y toda la herencia que dejó. Pero no me cuesta nada, sino todo lo contrario, proclamar que todos esos muertos son míos. Los que están en unas fosas y los que están en otras.

Y que no considero míos a ninguno de los que los asesinaron. Ni son míos los milicianos que fueron a Paracuellos ni los falangistas que limpiaban cada pueblo de forma ordenada. En casi todos los casos se trataba, además, de gente que estaba en la retaguardia, que no combatía, que solo mataba a seres indefensos.

Franco mató el doble que los republicanos. Eso, ¿qué tiene que ver con cada víctima?

Jorge M. Reverte es periodista y escritor


Las 3 Cartas

Dicen, que cuando el camarada Brézhnev, tras la destitución del camarada Jrushchov, tomó posesión de su cargo como  Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, al llegar el buen hombre (que abanicaba a la humanidad con sus cejas) a su despacho en el Kremlin, encontró sobre la que iba a ser su mesa de escritorio, tres sobres numerados y lacrados junto a una nota, en la que decía: “Abre el primer sobre cuando sobrevenga una crisis”.

El camarada Brézhnev, aunque muy intrigado (imagináoslo frunciendo las cejas, debió de producirse un eclipse ese día), guardó los tres sobres en un cajón y con el tiempo, hasta se olvidó de ellos.

Pero llegó la primera crisis y como la necesidad, según dicen, nos obliga a agudizar el ingenio, se acordó de súbito del juego de sobres que le había legado su predecesor. Revolvió en los cajones, hasta dar con ellos. Rompió el lacre del sobre marcado con el número uno y extrajo la nota que había en su interior. En la cuartilla había solo estas palabras: “Échame a mí la culpa de todo. En caso de producirse otra crisis, abre el segundo sobre.” Y eso fue lo que hizo, compareció muy serio diciendo que los problemas a los que se enfrentaba la URSS se debían a la pésima gestión del camarada Jrushchov. Sacó a gente de las cárceles, metió a otra en su lugar, derogó un par de leyes y de esta forma las aguas parecieron volver a su cauce.

Transcurrió un tiempo y una nueva crisis volvió a amenazar su gobierno, de modo que se vio forzado a recurrir al segundo sobre.  En su interior, otra nota tan escueta como la anterior, que suscribía: “Culpa de todo al extranjero. En caso de producirse una nueva crisis, abre el tercer sobre.” De modo que el camarada primer secretario, desveló que la crisis se debía a un complot de las potencias capitalistas, que odiaban la armoniosa prosperidad de la patria de obreros y campesinos y ambicionaban su desaparición. Y la crisis, nuevamente, pasó de largo.

Pasaron unos años, llego una tercera crisis, y el camarada Brézhnev, viendo que su puesto volvía a peligrar, recurrió al tercer sobre en busca de una fácil solución. En la tercera nota había escritas estas simples palabras: “Escribe tres cartas para tu sucesor”…

En blanco y negro y con esta carita de pena se quedó Nikita Jrushchov cuando se enteró que le habían dado la patada.

Y aquí el camarada Leonidas Brézhnev, perfectamente equipado para el frío clima ruso, con gorro y cejas de astrakhan

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Lo más probable es que la historia sea apócrifa, es más, estoy casi seguro de ello. Tiene toda la pinta de no ser más (ni menos) que un chascarrillo, de esos que circulaban en esa Europa del este escondida tras un pesado telón de acero. Un análisis a la par jocoso y macabro, de ese triste día a día en el que tenían que sobrevivir millones de personas, a las que ya no engañaba el rojo de las banderas, que sabían no ocultaba sino el gris de plomo de la burocracia estatal y de los mecanismos de represión, en manos de viejos y caducos dirigentes.

El levantarte por la mañana y que no haya café digno de ese nombre (mientras que en Brasil por esa época se estaba usando para alimentar locomotoras, tal era el excedente), y de que tampoco tengas leche para mojar las magdalenas o las galletas, porque tras esperar en cola durante dos horas, cartilla de racionamiento en mano, a la puerta de la tienda de avituallamiento para recibir tu ración, el funcionario al cargo te dice con indiferencia que se ha terminado, son desde luego razones para darse al humor negro. Estas pequeñas cosas, estas jodiendas del día a día, son las que liquidan el amor y la confianza de la gran masa del pueblo en su gobierno y hasta al mejor de los oradores le resultaría muy difícil recuperarla.

Aunque aparentemente el contexto sociopolítico del bloque comunista sea bien distinto del de las viejas democracias de hoy (lo que en épocas de la guerra fría se llamaba pomposamente el mundo libre), la principal razón que me ha llevado a escribir este texto, es que a mi entender, y é aquí lo triste, esta historieta va resultando cada vez más sincrónica con un mundo donde, en términos generales, la clase política gobierna cada vez más y más distanciada de los problemas y preocupaciones de sus gobernados. Un mundo, donde en los últimos tiempos, estamos viendo un lento retroceso, de los valores democráticos. Un mundo en definitiva donde los jóvenes que como yo, nos hemos criado siempre en democracia, están perdiendo totalmente el interés y la ilusión por la política y en definitiva la esperanza de que el mundo pueda cambiar, que pueda ser un lugar mejor del que es.

¿Hacia donde derivará está situación de lenta decadencia de la democracia occidental?

Anteayer leía en el periódico una entrevista al filósofo Slavo Zizek (al que hasta entonces, no tenía el gusto de conocer, la verdad), donde en un momento dado, comenta que llegará un capitalismo con valores asiáticos y autoritarios, que algo nuevo está surgiendo en Oriente, donde por ejemplo en China el capitalismo es muy activo y funciona sin democracia. El autoritarismo y el control van en aumento, y en Europa eso ocurre en Italia.

Espero sinceramente que esté equivocado, y que aún haya espacio para una renovación democrática.

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Por: El Exiliado del Mitreo

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