Archivo de la categoría: Viajes

Fotografía: Viaje al Alto Tajo

Terminé el año con fotografías y lo empiezo de la misma forma; sin embargo, muchas cosas han cambiado (creo) y pronto volveré a escribir.

La sesión de fotos en cuestión fue realizada durante un viaje de amigos al pueblo de la familia de uno de ellos, en marzo del pasado año 2012.

Puede que en un futuro actualice la entrada subiendo algunas fotos más, porque sigue habiendo algunas otras fotos interesantes sin editar, no lo sé, el tiempo lo dirá. De momento os dejo con estas 16; parajes naturales y castillos medievales; a ver qué os parecen.

Localización: Comarca del Alto Tajo (Guadalajara)

Cámara: Sony alpha 380

Nota: Soy el autor de estas fotografías, como tal poseo todos los derechos y me reservo su uso exclusivo. No obstante, si deseas usar cualquiera de ellas, no tienes más que hacérmelo saber (escríbeme un mail) y lo hablamos. Gracias.

.

Por: El Exiliado del Mitreo

Anuncios

Un blog sobre el Imperio Bizantino

Esta no es una entrada al uso. Más bien es la comunicación un feliz hallazgo que tenía por fuerza que compartir con todos vosotros: la más reciente incorporación al Blogroll de la Caverna del Mitraísta.

La semana pasada estaba estudiando historia medieval con la pasión que me caracteriza cuando algo me interesa o despierta mi curiosidad. Cuando te surge una duda, qué puede haber más práctico y más rápido, que teclear algunas palabras claves en el buscador de google y voilá, como por ensalmo seguro que das con una respuesta que te ayude a atar cabos (sí yo soy de los que no se creen nada de nada, qué le vamos a hacer).

La duda en concreto que me llevo a este blog era el resultado de la batalla de Manzikert (en el interior de la península Anatólica); bueno, en realidad no el resultado en sí, en esa batalla ocurrida en 1071, el ejército “Bizantino” (lo pongo entre comillas porque el Emperador tuvo que reclutar una cantidad muy elevadas de mercenarios) de Romano Diógenes fue destrozado por los Turcos Selyuqíes de Alp Arslan (adoro este nombre, no solo suena bien, sino que encima significa “León Blanco”), entre innumerables deserciones y traiciones; cayendo prisionero el propio Emperador, que desde luego fue tratado con mucha más caballerosidad por los turcos, que la que luego demostraron sus sediciosos nobles… El caso es que me interesaba los efectos que había tenido la victoria turca sobre el dominio bizantino de Anatolia, porque en mi libro quedaba todo muy ambiguo pero daba a entender que el Imperio había perdido el control de estos territorios y que no los había recuperado hasta la época de Alejo y Juan Comneno y sobretodo con el apoyo de los cruzados de la Iº Cruzada.

Bueno pues teclee como os he dicho y me topé con esta absoluta maravilla:

http://imperiobizantino.wordpress.com/

Es tal el volumen de trabajo y de conocimientos regalados a la humanidad en un blog por amor al arte, que solo me faltó hincarme de rodillas en mitad de la biblioteca gritando que dios existe, jejeje. 😀

Bueno ahí os lo he dejado, no sé si os interesará, pero por lo menos he cumplido con mi misión de transmitir la información.

Por cierto, así era, miré en los mapas (alucinantes) que ofrece el blog y era lo que yo pensaba… 😉

Por: El Exiliado del Mitreo


El Sueño del Sáthyro

“Qué cosas más extrañas me ocurren a veces” –pensaba yo el otro día, sentado al borde de mi cama deshecha, azotado por la brillante luz del mediodía y con las intensas punzadas de la resaca taladrándome el cerebro. “Qué cosas más extrañas me ocurren” –murmuro inarticuladamente, mientras a mi boca acude el sabor a vainilla del ron barato del que abusé la víspera.

Reflexiono, o al menos lo intento, que con esta jaqueca no tengo la cabeza para muchas alegrías. Y nada, por mucho que me esfuerzo, no logro recordar como llegué a casa. Alcanzo tan solo vagamente a verme forcejeando con las llaves, que tozudamente se negaban a entrar en la cerradura. Después, las oscilaciones erráticas del corredor, que me obligaron a llegar dando tumbos hasta mi habitación. Por fin en mi cuarto, me despojo de mis ropas que apestan a nicotina, grasa de bareto y humanidad, para ponerme el pijama que me esperaba colgado detrás de la puerta. Llegué al baño apoyándome en la pared –hay que ver lo que se mueve este puñetero pasillo por la noche –y allí como pude me aseé. No podéis haceros una idea de lo difícil que es lavarse los dientes, borracho como un lémur. De vuelta en mi cuarto, me meto en el sobre, con la sana precaución de que mi pierna derecha salga de entre las sábanas, apoyando con el pie en el suelo. Esto es lo que vulgarmente se conoce como echar el ancla, y sirve para que la habitación deje un poco de dar vueltas.

Me meto en la cama, como digo, y debió de ser cuestión de segundos, el que más que dormido cayera inconsciente. Al rato –no queráis saber si mucho o poco, porque no lo sé –me despierto tan bruscamente como me había dormido. “Qué olor más extraño” –pienso con los ojos febriles clavados en el techo –“huele como…a cabras” De repente, para rematar la faena, oigo una musiquilla de flauta. Me yergo sobresaltado y veo a un sátiro sentado en mi escritorio tocando tranquilamente una flauta de Pan con los ojos cerrados. “¡La hostia!” –Me digo dejando caer la cabeza sobre la almohada –“¿Qué coño me habrán puesto en los cubatas que estoy alucinando?”

Pero pronto descubrí que no debía estar flipando, porque la patada que me dio en la espinilla con su pezuña, me dolió de verdad. “Que haces durmiendo –me dijo, mientras le miraba con ojos desorbitados masajeándome la pierna –la bacanal acaba de empezar”

“¿Qué bacanal? ¿Dónde hay una bacanal? –le pregunto lastimeramente –“Aquí mismo, acabamos de llegar” –me responde, y de repente ya no estoy en mi cama, sí no recostado en un prado a la orilla de un río cantarín, junto a un bosque que impregna el aire de los aromas del verano. El sol está poniéndose entre las montañas. Es el momento propicio aquí en el sur, en las tierras que baña el Mediterráneo, de que dé comienzo cualquier fiesta. El sátiro corre a unirse a otros de su especie que están tocando música junto a una hoguera de fragante madera de encina. Las notas y acordes, llegan a mis oídos mezclándose con las risas de los invitados. Notas y acordes ora de flautas y cítaras, ora de pianos y guitarras eléctricas, superponiéndose para formar la pieza musical más hermosa y malévola que hubiese escuchado jamás. Continua y cambiante, a veces lenta y serena, otras rápida y desenfrenada,  como el paso de las estaciones, como la precesión de los equinoccios, como la mismísima vida.

Un fauno muy borracho, y pese a todo con un ánfora de vino medio vacía en la mano, me agarra por el brazo al pasar a mi lado y sigue trotando a saltitos con sus patillas de chota, a un ritmo que me cuesta seguir. Se ha dado cuenta que no tengo bebida y eso le parece totalmente intolerable, me dice sacudiendo de forma vehemente su cabecita rematada graciosamente por un par de cuernecillos y por una larga perilla que se remueve a cada palabra. Me conduce hasta una joven luminosa, una ninfa de los bosques, que me llena una copa de un vino dulce y especiado que diluye mis dudas. Al fin empiezo a sonreír.  Ahora lo veo todo mucho más claro.

Me acerco a una hoguera donde un grupo de jóvenes ríe y canta al compás de la música de los sátiros. Los chicos y chicas están improvisando poemas y canciones, a partir de las emociones que la cambiante música les sugiere. Les escucho en silencio, pensando que cualquier cosa que pudiera decir, no haría si no estropear la magia del momento. Cuando, tras un tiempo interminable, mis oídos se han saciado de las rimas que por turnos escapan de sus labios sonrosados, parto en busca de más vino. De camino a otra hoguera, me cruzo con un fauno que con el rostro desencajado por la lujuria persigue a una ninfa que huye de él riendo con alborozo. Camino un poco y al volver la vista atrás, veo a la ninfa que al fin se deja atrapar, y los dos ruedan vertiginosamente por la hierba.

Junto a otro fuego, hay un grupo de hombres y bacantes que conversan y bailan despreocupadamente. Que pena que baile tan mal –pienso, mientras me escancian más vino –porque me encantaría unirme a ellos. Tal vez bebiendo un poco a lo mejor me animo. Pero aún no he vaciado más de la mitad de la segunda copa que me han servido, cuando las bacantes se abalanzan sobre sus compañeros que las reciben con los miembros erguidos. Así, sobre el suelo del bosque, cubierto de musgo y hojas caídas, comienza una danza mucho más desenfrenada, bajo la atenta mirada de las luciérnagas y las aves nocturnas. Miro en derredor atónito por la escena que en pocos instantes se ha montado ante mis ojos. Dos bacantes me interpelan. La copa se me escapa de los dedos. Me conocen por mi nombre. Se lanzan sobre mí, derribándome al suelo. Son jóvenes hermosas y feroces, que más que ayudarme a despojarme de la túnica que –sorprendentemente –visto, me la arrancan del cuerpo. Los tres rodamos retorciéndonos sobre la hierba. El aire a nuestro alrededor empieza ya a llenarse de risitas y gemidos de placer, apenas velados por la insistente música. Esas muchachas, hermosas y terribles como una tormenta de agosto, armadas con sus dos bocas de labios carnosos, unas que aspiran el aire de los pulmones y otras para devorar la carne, me matan mientras me colman de vida, impregnándome de sus perfumes misteriosos y exóticos. La pasión y la locura se desbocan y llega el éxtasis con una manada de caballos que pasa galopando por la llanura.

Cuando se difuminó el sopor que se había apoderado de nosotros tras el gozo, me levanté repleto de felicidad y miré con cariño a mis compañeras que dormían acurrucadas en la hierba. Embriagado de vida me puse a pasear, a mi alrededor personas charlaban y cantaban, acompañados por la inagotable inspiración musical de los sátiros. Entonces la vi llegar. Se me acercó de forma irreal, como si se deslizara por el pastizal, como si flotara etéreamente con su vestido negro recamado de plata. No lo dudé, me fui hacia ella. Tomé su mano en la mía y con la otra estreché su cintura. Así comenzamos a bailar. Era un baile antiguo, un vals. Todo desapareció a nuestro alrededor. Las voces se acallaron, la luz se fue al fin y proseguimos bailando bajo la luz de las estrellas. Un infinito baile, una danza eterna. Me miraba con sus ojos profundos y oscuros, y cuando vi por encima de su cabeza a la malvada estrella de Orión guiñándome un ojo, la besé. Primero en su mejilla huesuda y luego en sus labios finos, y ella me sonrió con su sonrisa de calavera. “Quédate conmigo querido, y nuestra noche de amor será eterna” Y yo la sigo sin dudar, con los ojos cerrados, ¿Por qué es que acaso el amor no es hermano de la muerte? Y la parca y yo desaparecemos engullidos por las mareas del tiempo.

Cuando abro los  ojos de nuevo estoy en mi cama. El insultante sol que se cuela por la persiana e inflama mi librería, es una indicación de que está bien entrada la mañana. Me incorporo en mi cama, sintiendo cada punzada de la insoportable migraña que me impide recordar con claridad qué hice la víspera. Aún me siento convulso por el extraño sueño que me ha acabado despertando. Y pese a que los detalles empiezan diluirse como en todos los sueños, sé que su desasosiego me acompañará mucho tiempo. Dispuesto a afrontar con coraje un duro día de resaca, empiezo a desperezar los músculos, intentado adaptarlos a la vida recobrada, mientras paseo mí vista por la habitación con ojos entrecerrados por la fotofobia. ¿¡Ummm!?, ¡Joder! –mascullo sacudido de súbitas nauseas, al ver junto a mi chupa tirada en el suelo, una flauta de Pan rota. Espero que se la robase anoche a algún músico andino cuando volvía en el metro –pienso, mientras corro a arrodillarme ante la taza del water…

 

Obtenida por tratamiento de imagen a partir de "El Fauno" de Carlos Schwabe

 

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons
El Sueño del Sáthyro by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.


Fotografía: Los jardines de Versailles (revival)

Cuando fue publicada, esta entrada era en realidad una invitación a un Photoset de Flickr, al que podéis seguir accediendo por aquí: Jardines de Versailles

Pero, dado que WordPress ha modificado el aspecto y las posibilidades de sus galerías, he decidido reformular el asunto y traeros esta entrada revitalizada. Como dije en su día, he preferido regalaros una visita guiada a través de 17 instantáneas comentadas, más que tratar de describiros con palabras la esencia de aquel lugar.

Es cierto que con tan pocas fotos es difícil que uno pueda sacar una idea exacta la espectacularidad de este jardín, que fue modelo y referencia para muchos otros en los siglos que siguieron a su diseño y construcción. Es posible que ni siquiera retrate en ellas los lugares más representativos y/o típicos del jardín, pero son las fotos que más me han gustado de todas las que tomé y posiblemente expresen mi visión personal del sitio (bueno, me encantan los bosques, y los de Versailles son increíbles, pero no suelen hacerles justicia las fotografías y menos las que se hacen con cámaras de turista como la mía…así que no hay fotos de los bosques, pese a ser de lo que más me gustó, una lástima…).

Las fotos fueron tomadas el 1 de Abril de 2010 con una cámara compacta, una Fujifilm FinePix A340.

Espero que disfrutéis de la visita.

Leer texto sobre el palacio de Versailles.


Stockholm Artic Suite

En Estocolmo, llegándose el invierno, brilla un sol crepuscular desde el amanecer.

Se mantiene siempre cercano a la línea del horizonte, como si temiera helarse y caer a plomo de elevarse más en el cielo.

 

Es cierto que Estocolmo no está en el polo Norte. Como todas las grandes ciudades de Escandinavia, se encuentra bastante meridional y junto al mar. De modo que no quiero ni imaginarme lo que debe ser la auténtica noche perpetua y su característico sol de medianoche.

Dudo que las auroras boreales, provocadas por la incidencia del viento solar sobre la ionosfera terrestre, puedan suplir con su belleza la falta de luz total. Cada vez más me doy cuenta que soy como las plantas, que necesito luz solar para vivir en condiciones.

 

El clima forja el carácter; no me extraña que a los suecos les dé por el Metal Extremo y el suicidio.

Antaño les dio por lanzar incursiones sobre los países del Sur, bien fueran a sangre y fuego o comerciales. Estas últimas dieron por fruto la creación de principados mestizos varego-eslavos entorno a los principales centros comerciales, como Novgorod o Kiev, que fueron el germen del pueblo ruso. Suele decirse que no hay mal que por bien no venga; cuando se habla de historia lejana suele ser así.

 

Aún sueño con esa meseta nevada. Un páramo blanco; mucho más brillante de noche que de día, debido a la iluminación artificial.

En verano una pradera tal vez, en un invierno una playa, un desierto, en el que la brisa glacial  levanta granitos de nieve suelta que forma dunas, ondulaciones, acumulándose en las pequeñas protuberancias del terreno.

Aquella llanura, aquella brisa que me escarchaba la barba, remplazará la imagen que tengo del infierno en mis pesadillas.

Lo curioso es que la nieve allí no se apelmaza, ni se congela formando resbaladizas placas de hielo que dificulten transitar por las calles  como en Madrid (que para lo poco que nieva, hay que ver lo que molesta), sino que de queda suelta y móvil, y caminar sobre ella es como andar por la playa…aunque con botas y dos calcetines, en vez de descalzo o en chanclas.

Además, para combatir la compactación, se esparcen en los lugares de paso piedrecitas, gravilla que tiene un efecto parecido al de ponerle cadenas a los neumáticos de los vehículos, lo que mejora bastante la adherencia.

Y esa es otra, impacta la indiferencia al clima, tanto de los transeúntes como de los conductores. No ya que nos miren pensando “¡Qué turistas!”, cuando combatimos a bolazos por los lugares más insospechados de Estocolmo, sino que horrorizado vi chicas en minifalda y un chico en camiseta y con el abrigo abierto, cuando yo debajo de los vaqueros llevaba la ropa interior más grande y calentita que encontré por casa…

¿Inmunes al frío? No creo que sea eso; están acostumbrados eso es cierto, lo que les hace proyectar esa imagen de indiferencia, pero creo que el secreto es que ellos no permanecen en la calle horas y horas como mis amigos y yo, a temperaturas que en ningún caso subieron de los -6ºC y llegaron a los -11ºC…normal que se nos helase hasta el alma…

 

Una bella puesta de sol a la una del mediodía.

 

He creado un set con las mejores fotos del viaje en mi renovada cuenta de flickr. Aquí os dejo el link para que echeis un ojo, iré subiendo más hasta cubrir las 18 máximas que imponen los de flickr 😉 :

http://flickr.com/gp/mitraista/1YX8X2

 

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons
Stockholm Artic Suite by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.


La chocita del Rey Sol

 

"¡El estado soy yo!"

 

Para Anita que está gozando de las nubes en el país del Rey Sol.

.

De nuevo recurro a mis notas. No es que ande falto de ideas, es más, tengo más ideas que tiempo para materializarlas, pero anteayer estuve mirando las fotos que tomé en Paris esta pasada Semana Santa, y mi corazón me pidió escribir algunas reflexiones sobre Versailles. Tenéis que entenderlo, a mi pobre corazón le digo tantas veces que no, que cuando me pide un caprichito tan pequeño, estoy obligado a decirle que sí…

En realidad como mis notas no me convencen demasiado, me parecen demasiado descriptivas y el objeto de este artículo no es el de servir de guía turística. Así que creo que voy a improvisar; ya veremos qué sale de esto…espero que nada bueno.

.

Debo empezar diciendo que Versalles es un lugar muy impresionante…daos cuenta, que esta aseveración tiene si cabe aún más fuerza, viniendo de una persona que no siente un especial interés por los palacios ni en general por ese arte neoclásico que es tan típico de los Borbones. Hay cosas que no es fácil explicar porqué no te gustan; una iglesia románica o gótica me parece maravillosa, una del siglo XIXº me parece aborrecible, me encantan los castillos, pero los palacios me dejan frío; qué le vamos a hacer, en términos generales tengo esas manías.

.

El palacio fue expoliado durante la revolución, su mobiliario fue vendido y actualmente se encuentra esparcido por media Europa. Versalles sufrió de abandono durante muchos años, pues nadie quería hacerse cargo del símbolo supremo del Absolutismo (aunque Napoleón tomara como residencia el más modesto Grand Trianon, también en el recinto de Versalles), se habló de demolerlo, hasta que Louis Philippe d’Orleans, el conocido como rey burgués, lo convirtiera en el palacio de la reconciliación nacional y/o museo de las “Glorias de Francia”.

Es por eso que resulta bastante complicado hacerse una idea del aspecto que debía tener en tiempos de Louis XIV. Hay alas enteras del château, que están completamente convertidas en museo. En ese sentido resulta incluso más impresionante que la construcción en sí misma, la tarea historicista del siglo XIXº; en la sala de las batallas, en pinturas de escala superior a la natural se narran las grandes victorias del reino de los francos, desde Carlos Martel enfrentándose a los musulmanes en Poitiers, hasta las victorias más sonadas del Emperador y terminando con la entrada de Luis Felipe en París y el perdón de los conflictos del pasado. En las columnas, los nombre de todos los generales, mariscales, almirantes etc… de Francia, junto a la batalla y la fecha en que habían dado la vida por la Patria…en fin, que los historiadores debieron de tener trabajito durante muuuchos años.

Me habían dicho que el salón de los espejos, es interesante visitarlo en un día soleado (por razones obvias). No tuve opción a eso; tuve un tiempo parisino toda mi estancia y el día que decidí colarme en un tren para Versalles, el cielo estuvo bien nublado toda la mañana.  No es que me decepcionara, pero debo decir que me lo imaginaba mucho más grande…para ser sincero, no entendí muy bien de donde viene su fama si no es de los muy numerosos hecho históricos que han tenido lugar en él, como la proclamación del IIº Reich alemán o de la firma del tratado de Versalles que puso fin a la primera guerra mundial… pero estas no son razones estéticas y la mayor parte de la gente, tiene de estos un vago conocimiento (por decir algo). Es verdad que el entarimado es fantástico, pero lo es el de todo el palacio; y los espejos… la verdad que me gustaron y me horrorizaron… como buenos espejos antiguos de metal bruñido, el oxido los ha empañado de modo que tu reflejo es una forma fantasmal no exenta de cierta poesía… me horrorizó mucho, muchísimo, que generaciones de turistas hubiesen grabado sus nombres en ellos…no tiene nombre (si lo tiene, pero no quiero llenar el blog de palabrotas).

Detalle de la célebre galería de los espejos.

Mi reflejo fantasmal en un espejo ancestral (jejeje, qué tontería)

Salí del palacio con la sensación agridulce que suelen producirme todos los palacios y con la reflexión del ingeniero hidráulico, Sexto Julio Frontino, dándome vueltas en la cabeza.

Frontino fue un simple ingeniero que ocupó el cargo de curator aquarum (magistrado de las aguas) de la ciudad de Roma en tiempos del emperador Trajano.  Pero en su tratado sobre el cuidado y diseño de las instalaciones hidráulicas, hablaba en estos términos del pragmatismo de la civilización romana:

“Comparad si os parece, con las pirámides ociosas o bien con las inútiles aunque famosas obras de los griegos, las enormes proporciones de los tan necesarios acueductos.”

Louis XIV os recibe en el antepatio de armas del palacio con cuya construcción arruinara a su país...

Versalles me parece un completo y absurdo despilfarro de los bienes del estado. Louis XIV lo construyó con la sola intención de demostrar su poder y riqueza, en una época donde se entendía que la riqueza del reino era la del rey.

De modo que se construyó la choza con dinero que no era suyo, que había caído en sus manos vía impuestos y que en vez de revertir en beneficio de la nación en su conjunto a través de obras públicas, lo había despilfarrado hipotecando el futuro de su propia dinastía.

Si os fijáis, él, que había sido el buque insignia del Absolutismo europeo, sin quererlo, comenzó a cavar la tumba de esa manera de hacer las cosas. Su amor por el lujo y la ostentación y sus incesantes aventuras militares (para ayudar a sufragar los gastos de algunas guerras, tuvo incluso que vender algunas piezas de oro y plata del palacio), dos fuentes de gasto que no contribuyen en nada al desarrollo de un país, llevaron a su nieto, en el espacio de solo dos generaciones a verse son el cuello tendido en el cadalso de la plaza de la Revolución (hoy plaza de la Concordia); las ganas de cambio por parte de una burguesía culta y rica y de un campesinado que lo pasaba muy mal, hicieron el resto y dispararon la hoja de la guillotina.

.

El palacio puede ser hermoso en su esencia, pese a que al estar vacío y haber perdido su función primigenia, no sea fácil verlo en su correcta perspectiva artística. Aunque como ya dije al principio, el amaneramiento y la ostentación del neoclasicismo, no me acaba de convencer.

En cuanto a su contexto histórico, me parece un derroche deleznable, por parte de un tipo que se creía que el estado era él, pero que no se preocupó de evitar caer en deudas que lo pudieran llevar a tambalearse hasta los cimientos.

 

Louis XIV aplastando a sus enemigos en el Salón de la Guerra...no se había dado cuenta que él era el peor enemigo de su país.

Mención aparte merecen los jardines, de los que hablaré en un PROXIMO ARTÍCULO.

.

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons

La chocita del Rey Sol by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.


El zascandil o De botellón en Cáceres

Este es un textillo que escribí casi por completo mientras desayunaba en la plaza mayor de Cáceres, durante mi reciente viaje a primeros de este mes, y está dedicado a mi buen amigo Naked Saturn y a su chica, Irene 😉

.

-Hijo, ¿Y qué has hecho en Cáceres?

-Pues mama, cosas que nunca hago en casa,…como ir a un macrobotellón en un descampado de las afueras.

 

 

Debería de haberle dicho también, bajarme a la plaza mayor a desayunar como un príncipe (porque este desayuno deja muy por detrás, incluso el nivel de señorito de provincias).

Como un puñetero príncipe, tendríais que verlo; no digo más, que el olorcillo que sale del jamón embadurnado en aceite de oliva virgen, no me deja concentrarme del todo en lo que estoy escribiendo. Además, llevo un buen rato comiendo y esto no se acaba, no digo nada y lo digo todo.

Y esto mejora por momentos, porque acaba de salir el sol por entre las almenas de la ciudad vieja y está dando de plano en mi mesita de la terraza.

Podría ponerme a hacer metáforas sobre el carro de Apolo, el Astro Rey y toda esa hostia, pero lo que en realidad querría decir, es que no se puede estar mas a gusto en la vida, poco más o menos, y diciéndolo tal cual creo que se me va a entender mejor.

Bueno, si algo lo afea, es que no me he bajado gafas de sol y algo de fotofobia sí que tengo…es lo que tiene el beber; ya veis que el título de la entrada va cobrando sentido…porque de eso quería hablar; del botellón.

Para los que sean de fuera de España, hacer botellón consiste en ir al supermercado, comprar algunas (o muchas, según la sed que se tenga, jajaja, ¡mentira!) botellas de bebidas espirituosas (qué bonito palabro), alguna que otra de refresco para mezclar, vasos de plástico y toneladas de hielo. Una vez ejecutada esta primera etapa, la siguiente, y mucho más interesante, consiste en bebérselo socialmente en algún parque o plaza (cada vez menos, por las leyes anti-botellón que se han ido imponiendo en todos lados) o en su defecto, en algún lugar habilitado para ello (normalmente alejado del núcleo urbano), hasta que el cuerpo aguante o hasta que salga el sol por donde quiera.

El alcohol es el catalizador de las relaciones sociales humanas. Te libra de hablar de cosas demasiado profundas o demasiado tiempo, sin por ello dejar de parecer interesante y/o simpático.

La verdad que después de los primeros momentos de “¿Qué hago yo aquí?” Y “Soy demasiado viejo  para esto” (aunque era más bien Naked Saturn el que se sentía más perdido; a mí me tiran contra un muro y me quedo pegado), mi buen amigo el Bourbon se encargó de allanarme el camino.

Desayuno de príncipes por 5€ está bastante bien (estoy pagando ya para volverme a casa de mi colega). Se hubiese ganado un “muy bien”, de haber sido más grande el café (o más barato), pero lo cierto es que yo soy muy de tanque de café por las mañanas, así que supongo que será más bien cosa mía…

Como iba diciendo, el Bourbon hizo que enseguida empezara a pasármelo bien, aunque cómo ya he comentado, en general suelo pasármelo bien en cualquier lado si estoy de humor o el ambiente no es especialmente hostil. Un aliciente adicional es estar rodeado de chicas, que con el alcohol van soltándose (en plan bien) y se vuelven más simpáticas y extrovertidas.

Cómo dijo mi buen amigo Naked Saturn, por cortesía del cual estoy ahora zascandileando por Cáceres, esto de los botellones es como para hacer un estudio antropológico. Desde luego, no me considero lo suficientemente formado para llevar a cabo tal estudio, pero creo que puedo permitirme el dejar algunos apuntes, al margen de los ya realizados, como modesto observador y participante de tal evento.

Posiblemente, lo que más escandalizara a Naked Saturn,  es que la gente se pusiese sus mejores galas para reunirse en un descampado a beber alcohol barato (o caro como nosotros) en vasos de plástico. Añadamos que las mejores galas femeninas, suelen elevar al cubo las de los chicos; la verdad, había algunas chicas que parecía que iban de boda. ¿Acudía la gente al botellón más arreglada que en Madrid? Pues debo decir que sí tuve esa impresión. Es pura especulación, pero me atrevería a decir, que puesto que en Madrid hay muchas más oportunidades de ocio, este tipo de acontecimientos sociales ha perdido ese carácter ritual que aún se le confiere en Cáceres. Porque lo que está claro, es que en una ciudad pequeña y con fuerte población universitaria este tipo de eventos anuales (para el caso, el principio de curso) son todo un acontecimiento social. Por esa razón, y al ser una ciudad pequeña, donde es posible conocer a un gran número de personas en persona y/o de vista, se precisa vestir las mejores galas como signo de estatus así como de integración en el grupo.

Así que en conclusión , podríamos decir de además las funciones habituales, como la sociabilización fuera del marco cotidiano o la necesidad de exhibición ante posibles parejas, el engalanamiento aquí tiene por función el exhibirse ante sus semejantes.

 

Como no hice ninguna foto en el botellón, pongo una de la plaza mayor en la que me he tomado un desayuno cojonudo. 😉

Por: El Exiliado del Mitreo

Licencia de Creative Commons
El zascandil o De botellón en Cáceres by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://mitraista.wordpress.com/about/contact/.


A %d blogueros les gusta esto: