Archivo de la categoría: Ironía

Mi prometida

Mi prometida, Anna Elisabeth, se instaló a principios de otoño a vivir en la residencia de mi familia a las afueras de Londres.

Un hecho inusual, es bien cierto, ya que aún no nos habíamos desposado, pero su delicado estado de salud lo convirtió en algo obligado, ya que ella, oriunda del condado de Essex, precisaba del sabio diagnóstico de médicos de primera línea, como únicamente pueden hallarse en nuestra hermosa urbe.

Una noche desperté sobresaltado. Al abrir los ojos la vi de pie junto a mi ventana.

Le hablé pero no me contestó; cerró mis labios con un beso.

Dejó caer su camisón y se deslizó desnuda bajo mis sábanas y pese a mis muchas reservas y protestas iniciales, nos entregamos a descubrir los gozos y locuras del amor, con el cuerpo y el alma entera.

Se despidió con un beso al clarear, justo cuando los gritos de mi madre despertaron a la mansión. Anna había muerto durante la noche.

La enterraron por la tarde.

Yo fui incapaz de asistir; todos se compadecieron de mi dolor…

Desde entonces vuelve cada noche a visitarme, llevando el perfume a flores mustias de la cripta.

No sé decirle que no…no me atrevo…

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Por: El Exiliado del Mitreo

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El parto de la giganta

En mi masoquismo (que no conoce límites), llevo peleándome desde hace algunos meses con cierto librillo; todo un clásico de la literatura francesa.

El libro en sí es genial, no me malinterpretéis. Yo diría que como todos los clásicos de antes de que el romanticismo y la era victoriana se cargaran la literatura.

(¡Perfecto! Ahí acabo de dejar caer otra de mis famosas exageraciones que tantas ampollas suelen levantar).

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Bueno, que me voy ya por las ramas nada más empezar. Se trata de un curioso libro, que se conoce por el no menos curioso título de “Gargantua”. Y digo “se le conoce”, porque conforme a la manía de los autores de aquella época, su título es, como en el caso del Quijote, un párrafo entero: “La vie très horrificque du grand Gargantua, père de Pantagruel”, seguido por una apostilla sobre el autor imaginario, que de nuevo como sucede con el Quijote, es presentado como el verdadero autor del texto; “Jadis composée par M. Alcofribas, Abstracteur de Quinte Essence”; que suena muy a moro, amén de a alquimista. Tras leer algo así en la portada, el lector queda implícitamente advertido que puede esperarse cualquier del interior.

El verdadero autor de este libro, del cuál Alcofribas es el anagrama abreviado, como puede que sepáis, es el sin par François Rabelais. No voy a alargarme mucho hablando de su vida en esta entrada, solo apuntaré el dato, de que aparte de ser una persona de ingenio y sentido del humor portentoso, era médico de profesión (y no obstante, posible hugonote, lo que le causó no pocos problemas).

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La cuestión, y por eso hablo de pelearme y de masoquismo, es que la edición que compré hará un año, en un puestecito de libros viejos en la cours Jean Jaurés de Avignon, no es una versión modernizada, sino que está escrita en “vieux français”; francés antiguo. Es decir, tal y como lo escribiera Rabelais en el siglo XVIº.

Y la verdad que leerlo no es difícil. No…es lo siguiente a dificil. Por eso llevo meses con ello (en los que he leído bastantes libros entre medias), porque no aguanto más de un par de capítulos de vez en cuando; solo en esos días en los que tengo la cabeza muy despejada y con ganas de encontrar un reto.

¿Y por qué no lo he dejado ya? Pues sencillamente porque el libro vale mucho la pena; es muy divertido, y porque a la vez me resulta sorprendente, ver lo diferente que era el francés de hace cinco siglos, del que se habla hoy en día.

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Bueno, tras haberos presentado un poco el texto, dejadme que os lleve de la mano al asunto en concreto que ha motivado esta entrada.

No tenemos que avanzarnos mucho en la lectura. Basta con que vayamos el capítulo III, que lleva por título: “Comment Gargantua fut unze moys porté au ventre de sa mere”. La traducción en castellano de esto sería algo así como: De cómo Gargantua permaneció en el vientre de su madre durante once meses. El título en sí es bastante descriptivo.

En el cuerpo del texto podemos leer en un momento determinado:

En son eage virile, espousa Gargemelle, fille du roy des Parpaillos, belle gouge et de bonne troigne, et faisoient eux deux souvent ensemble la beste à deux doz, joyeusement se frotans leur lard, tant qu’elle engroissa d’un beau filz el le porta jusques à l’unziesme moys.

Este párrafo en concreto es de comprensión bastante asequible (¿Pero a que el lenguaje es bastante arcaizante?). En ese párrafo pone (traducción resumida): Que cuando llegó a su edad viril, (Grandgousier, padre de Gargantua) se casó con Gargamelle y que como gustaban de jugar a hacer a menudo la bestia con dos espaldas, ella se quedó encinta de un hermoso hijo que llevó hasta el onceavo mes.

Rabelais prosigue a continuación con la explicación de esto de los once meses (¿Recordáis que os dije que era médico verdad?). Dice que en ciertos casos, cuando se está gestando un gran personaje, la madre puede llevar dentro a la criatura hasta once meses y cita algunos ejemplos mitológicos. Esto podríamos tomárnoslo a broma, en el fondo la mitología es la mitología y en una sociedad cristiana, resulta difícil de creer que pudieran darle mucha credibilidad a estas fantasías paganas.

Pero luego Rabelais prosigue a profundizar el tema, ya inequívocamente hablando en serio aún dentro del contexto de esta obra satírica. En el párrafo siguiente explica que según los expertos, se podía y se debía considerar legítimo, al hijo nacido aún once meses después del fallecimiento del marido. Para apoyar esta aseveración, cita como argumento de calidad los nombres de una turbamulta de autores griegos y romanos junto a sus obras (Hipócrates, Plinio, Marco Varrón, Aristóteles…).

En las notas, el editor comenta que la duración de la gestación era un motivo de controversia activo en el siglo XVIº, y que el propio Rabelais había sido consultado en calidad de médico por el embajador francés en Venecia, al respecto de un litigio sobre una fecha de concepción. Montaigne, también, en sus ensayos, da por bueno el periodo de once meses de preñez.

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Claro, yo cuando leo todo esto, en mi inconmensurable malicia, es inevitable que se me ilumine la cara con una sonrisa.

Y no por la ignorancia de estos buenos señores de ciencia, que con sus reducidos medios y rodeados de insidiosos tabúes, suficiente hacían. Sino por su inocencia y su candidez.

Las mujeres, confinadas a una posición secundaria en aquellos tiempos; callando, les habían metido a los hombres un golazo en el último minuto de la prórroga. No es ningún secreto que se experimentan cambios fisiológicos durante el embarazo; cierto es que al principio pueden pasar desapercibidos, ¿Pero dos meses?

Por otro lado, no olvidemos que en muchas sociedades pretéritas, la mujer que no era capaz de aportar hijos a la unión, en caso de fallecimiento del marido, quedaba desposeída de herencia que pasaba a la familia del marido, volviendo ella a la casa de su padre o hermano mayor.

Así que ya podéis imaginaros el percal. Sería morirse el marido y la mujer tenía un margen de dos meses para cepillarse a todo lo que portase atributos de varón. Malo sería que en ese ínterin no se quedase embarazada.

¡¡Bien por ellas!! 😉

Tal vez la ilustración más célebre hecha para la edición del Gargantua de 1854 por (el genio) Gustave Doré

Por: El Exiliado del Mitreo
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Paradoja -La guerra de Libia

Paradoja. No sé si es esa la palabra…

A ver:

paradoja.

(Del lat.paradoxus, y este del gr. παράδοξος).

1. adj. desus. paradójico.

2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas.

3. f. Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera.

4. f. Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Mira al avaro, en sus riquezas, pobre

Ummm, sí,…  la RAE, que limpia fija y da esplendor, me confirma que esta es la palabra que busco…y en más de un sentido además: paradoja…

paradoja…

paradoja…

paradoja…

Me parece una paradoja y un ejercicio de cinismo la súbita preocupación que ha surgido en todo el mundo “occidental” por la democracia en Libia. No sé, es como si estos grandes señores que hacen y deshacen en el mundo y marcan la tendencia de lo que se debe pensar y opinar, acabaran de despertarse de un sueño… o al menos eso es lo que tratan de hacernos tragar.

-Este señor es un tirano y un iluminado- Pues vaya novedad, será que ya se les han olvidado los tiempos en los que hacía de las suyas; aviones volando por los aires incluidos;  amparado por el paraguas de impunidad que le daba la Guerra Fría. No sé, yo soy muy joven, a penas viví esos tiempos, pero ellos debe de ser que estaban todos en el baño o echándose la siesta cuando lo dijeron, porque en estos últimos tiempos no se han privado de comerciar con él.

Acaban de descubrir que Gadafi es un dictador, que resulta que tiene sometido a su pueblo mediante la coacción y lo que es peor, mediante el paternalismo. Ahora le atacan para que no mate a su pueblo, pero las armas que le están destruyendo, no las ha fabricado él, se las han vendido países como España, donde el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, ahora se da de codazos por ofrecer a la coalición la mediocre potencia militar española.

Y es que una guerra en Libia es mala para los intereses de España ¿De España? No, no, perdón, de empresas españolas. ¿Y la democracia? Bueno pues ya de paso, ¿Y por qué no? Además con el rollo de la revuelta democrática en Libia (que habría que ver si es cierto, porque la palabra democracia vende mucho y sirve para todo…hasta para denominar a la dictadura China o al régimen de Franco: Democracia orgánica…) ya tenemos un Casus Belli que nos da carta blanca para hacer y deshacer a nuestro antojo.

Y mi pregunta es: ¿Y quién es nadie para meterse en peleas que difícilmente entendemos, en estados cuya conformación social es muy diferente al nuestro y encima tratando hipócriatamente de meternos sin comprometernos en conflictos que en el fondo hemos montado nosotros?

Todo el mundo le reía las gracias -Mirad la nueva excentricidad de Gadafi -y a recibirle en todos sitios aceptando sus absurdas condiciones -Hay que respetar otras culturas, otras costumbre -Ajá, sí, sí, pero solo cuando nos interesa ¿o es que los misiles se los mandan con sumo respeto? Bueno, espero que al menos alguno le acierte y no tengamos que ver su fea cara más, pero me temo que él duerme a buen recaudo mientras que las bombas les caen siempre a los mismos…

Me gustaría creer que esto va a servir para algo; que le espera un futuro mejor al pueblo Libio, que en un futuro cercano va a poder gobernarse a sí mismo de forma soberana. Pero no me da la gana, ya estoy harto de creerme mierdas y luego ver los desastres que hacen las potencias occidentales+rusos/soviéticos (y ahora China) cuando se meten, porque en el fondo van a lo que van, no hay más que ver los casos de Irak y Afganistán, por citar algunos ejemplos…

Suceden en este mundo muchas cosas que no entiendo, es decir, que las entiendo perfectamente pero que no quiero entenderlas. Y me niego a aceptar como normal, cosas que no lo son en absoluto, pero como yo no puedo hacer nada, salvo indignarme y escribir este texto, pues es eso precisamente lo que hago…

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¿Lloras?

La poesía es siempre una mierda, pero tiene su público (entre otros, yo). Aquí os dejo un poema que a lo mejor hasta os gusta y todo, vosotros diréis.

 

¿Por qué te haces preguntas

Y lloras? (pequeña)

¿Por qué?

¿Por qué no haces como el resto?

 

Acabarás por ahí,

de copas con Sócrates.

No se debe ser incómodo.

Mejor cállate y asiente.

Como mucho piensa en otra cosa

(si aún sabes).

 

Alístate en el ejército de los muertos,

Viste todos los árboles de invierno,

Pide la vez para el festín de los cuervos

Roba al niño Jesús de los Nacimientos,

Sigue la ruta que te han marcado.

No vale mirar a los lados,

Ni hacia atrás.

 

¿Aún te resistes?

Ya te rendirás

Mañana.

Imagen gentilmente cedida por "A4-Autovía del Sur" (http://www.flickr.com/photos/autoviadelsur/)

 

Por: El Exiliado del Mitreo

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Murciélagos

No lo soporto.

No puedo soportar como me mira con esos ojillos inyectados en sangre.

En cuanto me cambio de habitación, allí que se presenta al rato, emitiendo esos desagradables ruidos con las cuerdas vocales.

He probado a ignorarle, a gritarle, a irme sobre él a ver si así se asustaba y me dejaba en paz, y ni por esas; no hay manera.

¡Pero si en el fondo tiene más miedo de mí que yo de él!

 

¡Coño, con lo bien que se está en casa sin padres ni hermanos! Tienes un montón de espacio para ti solo, así como la tan necesaria intimidad para traerte algún ligue 😉

En fin, parece que me quedo sin picadero esta noche; ¿A quien me iba a traer con este espantajo dando vueltas por aquí?

Me voy, no le aguanto más. Solo espero que este idiota vuelva a dejarse, mañana por la noche, una ventana abierta para poder colarme volando,…pero esta vez, cuando esté dormido…

 

Muy poca gente sabe que los murciélagos migran, pero así es. Será porque la mayor parte de las especies no lo hacen a diferencia de las aves, que del orden del 46% son migratorias, frente al escaso 3% en el caso de estos mamíferos voladores. Además cuando se van, nunca lo hacen demasiado lejos; como mucho 1000 km.

Yo, en cambio, siempre lo he tenido claro, y no porque me interesen especialmente estas nocturnas criaturas, sino porque de finales de mayo a principios de agosto, tenía una colonia de murciélagos viviendo la cámara de aire de la pared de mi cuarto que da al exterior. Tenía, digo, porque la grieta en la fachada por la que se colaban ha sido cerrada este otoño, así que lo siento chicos, os vais a tener que buscar otro sitio para veranear.

La otra noche vi un murciélago cuando miraba por la ventana. Eso me ha impulsado a escribir este textito. La verdad que tenía ganas de hacerlo desde este verano, cuando en el colmo de la osadía, ya no se conformaban con pasarse toda la santa noche haciendo ruiditos, sino que hasta les dio por extender su zona de operaciones al interior de casa…En fin, solo puedo añadir: “Cabrones con suerte, yo también quiero volar”

¡Mirad como se ríe el muy cabrón!

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Paradaiz City

I- J.Norbert

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Escupí en el suelo y entre dientes me cagué en mi puta suerte. Joder, y yo que aquella mañana me había levantado con la esperanza –vana, por supuesto –de que antes de acabar el día, iba a lograr salir del pozo negro por el que había deslizado mi vida…

 

Abrí los ojos como si me despertaran de una pesadilla y estuve un poco azorado hasta que recordé que la pesadilla empezaba ahora.

Era difícil saberlo, pero por la poca claridad que se colaba por los ventanucos colocados cerca del techo, deduje que si no estaba amaneciendo, quedaba poco. Así que había enrollado el saco, haciendo el menor ruido posible sobre el camastro portátil donde había pasado la noche. Esto era algo no demasiado fácil, la verdad, porque se trataba de un armatoste de tubos y muelles semi-oxidados que chirriaban de forma desagradable al menor movimiento. La estera que mantenía tensa, había sido blanca al salir de fábrica, pero ahora era de un color ajo con lamparones de grasa, sudor y meado seco. Esto motivaba que algunos tipos –porque hay gente que aún tiene escrúpulos –quisieran meter en el albergue cartones para poner encima de las hamacas. De esta forma, sobretodo si has tenido la suerte de dar con unas cajas de pizza, puedes tener la opción de enmascarar un poco el hedor.  Como no podría ser de otra forma, no le permiten a nadie tales lujos desatinados…

 

Estaba deseando salir a la calle. Tenía que respirar algo parecido a aire limpio. No aguantaba ni un minuto más el aire viciado de aquel tugurio de mierda, donde los catres estaban tan cerca que tenías que dormir boca arriba para que tu compañero de al lado no te echara el aliento con olor a vino agrio en la cara.

 

“En Paradaiz City nunca más se volverán a ver desafortunados durmiendo en las calles, porque en esta ciudad nos preocupamos de los que Dios…” –muy repeinado y con una sonrisa blanca e inmaculada suelo ver al alcalde Stormson repitiendo estas frases como un mantra. No tengo ni idea de si en televisión ponen siempre los mismos videos o si es el alcalde el que se repite como un papagayo. Últimamente no tengo ocasión de sentarme delante del televisor a comprobarlo…algo tiene que tener de bueno estar tirado en la calle.

Por otro lado, hay que reconocer que lo que dice el alcalde es una verdad de facto porque pasado el toque de queda, según una ordenanza municipal, aquellas personas que permanezcan estacionarias en la vía pública más de 20 minutos, podrán ser consideradas por la poli como indigentes. Esto les permite arrastrarte hasta albergues como este, en el que tan bien he pasado la noche. Y eso con suerte, porque en la calles se habla de un lugar mucho peor. A saber, corren muchos rumores, pero poca gente sabe nada cierto…

De modo que si vives en la calle te quedan tres opciones; esconderte en un lugar oscuro, rezando para que den contigo antes las ratas que los agentes de policía; dormir de día bajo un puente y pasarte la noche dando vueltas sin parar; o resignarte –como yo –y tratar de dormir asfixiado por el olor a sudor, ropa sucia y vómito de borracho.

 

A estas horas de la mañana, la ciudad es hasta hermosa. El amanecer se asoma a la cúpula de contaminación que nubla el día y la luz del sol al refractarse, inflama el cielo con malévolos tonos que viran del escarlata al púrpura…

Refracción, reflexión, difracción…Como doctorando había explicado esos conceptos y otros muchos, a estudiantes de primer curso en la universidad del estado. Parecía haber pasado un siglo de esto, pero en realidad no habían sido más de dos años… ¿o puede que sí?

Un destello azul y dos toques de sirena, apenas dos cortos “Ua-Ua”, me sacaron de mis ensoñaciones. Casi se me cayó de los labios el cigarrillo a medio fumar que recogí ayer en una acera cuando al volverme, me topé con un coche patrulla. Qué jodido es despistarte en esta ciudad –pensé. Los maderos ya estaban bajándose del coche y venían hacia mí.

-¡Eh tú! –como de costumbre, era el poli viejo el que empezó a hablar -¿De donde has sacado ese abrigo tan bonito?

-Es mío –y era verdad, el abrigo es de lo poco que me quedaba.

-¿A sí? ¿Y no tendrás por casualidad el ticket de compra en esa mochila mugrienta que llevas a la espalda?

 

Me quedé callado porque sabía que dijera lo que dijera, ya estaba jodido. El poli viejo del bigote cano me miró con sorna antes de sacar las esposas y pasárselas a su compañero.

-Toma Timmy, espósale, que nos lo llevamos. Ten cuidado no lo toques mucho, no vaya a pegarte sus piojos.

El chaval obedeció de mala gana, nunca sabré si porque no estaba del todo de acuerdo o por la última recomendación del veterano.

Me senté, sin miedo y completamente en paz conmigo mismo, en el asiento de aquel coche patrulla que me conducía a la comisaría del distrito o a Dios sabe donde. Me recreaba aspirando el agradable olor a pino del ambientador que colgaba del espejo retrovisor, mientras veía por la ventanilla pasar mi ciudad a toda velocidad.

Y yo que aquella mañana me había levantado con la esperanza –vana, por supuesto –de que antes de acabar el día iba a lograr salir del pozo negro por el que había deslizado mi vida…

Bueno, no sé si saldré, pero por lo menos me muevo…

(continuará)

 

Por: El Exiliado del Mitreo

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El zascandil o De botellón en Cáceres

Este es un textillo que escribí casi por completo mientras desayunaba en la plaza mayor de Cáceres, durante mi reciente viaje a primeros de este mes, y está dedicado a mi buen amigo Naked Saturn y a su chica, Irene 😉

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-Hijo, ¿Y qué has hecho en Cáceres?

-Pues mama, cosas que nunca hago en casa,…como ir a un macrobotellón en un descampado de las afueras.

 

 

Debería de haberle dicho también, bajarme a la plaza mayor a desayunar como un príncipe (porque este desayuno deja muy por detrás, incluso el nivel de señorito de provincias).

Como un puñetero príncipe, tendríais que verlo; no digo más, que el olorcillo que sale del jamón embadurnado en aceite de oliva virgen, no me deja concentrarme del todo en lo que estoy escribiendo. Además, llevo un buen rato comiendo y esto no se acaba, no digo nada y lo digo todo.

Y esto mejora por momentos, porque acaba de salir el sol por entre las almenas de la ciudad vieja y está dando de plano en mi mesita de la terraza.

Podría ponerme a hacer metáforas sobre el carro de Apolo, el Astro Rey y toda esa hostia, pero lo que en realidad querría decir, es que no se puede estar mas a gusto en la vida, poco más o menos, y diciéndolo tal cual creo que se me va a entender mejor.

Bueno, si algo lo afea, es que no me he bajado gafas de sol y algo de fotofobia sí que tengo…es lo que tiene el beber; ya veis que el título de la entrada va cobrando sentido…porque de eso quería hablar; del botellón.

Para los que sean de fuera de España, hacer botellón consiste en ir al supermercado, comprar algunas (o muchas, según la sed que se tenga, jajaja, ¡mentira!) botellas de bebidas espirituosas (qué bonito palabro), alguna que otra de refresco para mezclar, vasos de plástico y toneladas de hielo. Una vez ejecutada esta primera etapa, la siguiente, y mucho más interesante, consiste en bebérselo socialmente en algún parque o plaza (cada vez menos, por las leyes anti-botellón que se han ido imponiendo en todos lados) o en su defecto, en algún lugar habilitado para ello (normalmente alejado del núcleo urbano), hasta que el cuerpo aguante o hasta que salga el sol por donde quiera.

El alcohol es el catalizador de las relaciones sociales humanas. Te libra de hablar de cosas demasiado profundas o demasiado tiempo, sin por ello dejar de parecer interesante y/o simpático.

La verdad que después de los primeros momentos de “¿Qué hago yo aquí?” Y “Soy demasiado viejo  para esto” (aunque era más bien Naked Saturn el que se sentía más perdido; a mí me tiran contra un muro y me quedo pegado), mi buen amigo el Bourbon se encargó de allanarme el camino.

Desayuno de príncipes por 5€ está bastante bien (estoy pagando ya para volverme a casa de mi colega). Se hubiese ganado un “muy bien”, de haber sido más grande el café (o más barato), pero lo cierto es que yo soy muy de tanque de café por las mañanas, así que supongo que será más bien cosa mía…

Como iba diciendo, el Bourbon hizo que enseguida empezara a pasármelo bien, aunque cómo ya he comentado, en general suelo pasármelo bien en cualquier lado si estoy de humor o el ambiente no es especialmente hostil. Un aliciente adicional es estar rodeado de chicas, que con el alcohol van soltándose (en plan bien) y se vuelven más simpáticas y extrovertidas.

Cómo dijo mi buen amigo Naked Saturn, por cortesía del cual estoy ahora zascandileando por Cáceres, esto de los botellones es como para hacer un estudio antropológico. Desde luego, no me considero lo suficientemente formado para llevar a cabo tal estudio, pero creo que puedo permitirme el dejar algunos apuntes, al margen de los ya realizados, como modesto observador y participante de tal evento.

Posiblemente, lo que más escandalizara a Naked Saturn,  es que la gente se pusiese sus mejores galas para reunirse en un descampado a beber alcohol barato (o caro como nosotros) en vasos de plástico. Añadamos que las mejores galas femeninas, suelen elevar al cubo las de los chicos; la verdad, había algunas chicas que parecía que iban de boda. ¿Acudía la gente al botellón más arreglada que en Madrid? Pues debo decir que sí tuve esa impresión. Es pura especulación, pero me atrevería a decir, que puesto que en Madrid hay muchas más oportunidades de ocio, este tipo de acontecimientos sociales ha perdido ese carácter ritual que aún se le confiere en Cáceres. Porque lo que está claro, es que en una ciudad pequeña y con fuerte población universitaria este tipo de eventos anuales (para el caso, el principio de curso) son todo un acontecimiento social. Por esa razón, y al ser una ciudad pequeña, donde es posible conocer a un gran número de personas en persona y/o de vista, se precisa vestir las mejores galas como signo de estatus así como de integración en el grupo.

Así que en conclusión , podríamos decir de además las funciones habituales, como la sociabilización fuera del marco cotidiano o la necesidad de exhibición ante posibles parejas, el engalanamiento aquí tiene por función el exhibirse ante sus semejantes.

 

Como no hice ninguna foto en el botellón, pongo una de la plaza mayor en la que me he tomado un desayuno cojonudo. 😉

Por: El Exiliado del Mitreo

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