La negación de San Pedro

Que la publicación de este texto/traducción/poema ha estado demorándose más de la cuenta, es una realidad tan grande, que te golpea y te escupe en el rostro –no creáis que exagero si os digo que esta traducción puede tener fácilmente año y medio, dos años, ya veis que en lo que he tardado es en hacer la introducción. Así que parece mentira que sea uno de mis poemas favoritos –en general y de Baudelaire en particular. Le decía a una amiga bloguera, que no sabía si me estaba haciendo vago o viejo y ella me respondió muy perspicazmente, que una cosa llevaba a la otra. Ser viejo es no tener ya ganas de hacer nada. Combatamos la vejez, pues.

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El 5 de julio de 1857, un artículo publicado en el periódico Le Figaro –tan rancio entonces como ahora –abría la veda contra una obra publicada solo diez días antes: Les Fleurs du mal (Las Flores del mal). En dicho artículo, se acusaba a su autor; Charles Baudelaire; de ultraje a la moral pública –“Lo odioso se codea con lo innoble; lo repugnante se alía a lo infecto”. Terminaba diciendo que “si puede resultar comprensible que con veinte años la imaginación de un poeta pueda dejarse llevar a tratar temas semejantes, nada pueda justificar que un hombre de más de treinta, se haya atrevido a hacer que se publiquen semejantes monstruosidades”.

Si bien el escándalo aportó una más que notable publicidad a su poemario, convirtiéndole en toda una celebridad, el proceso judicial subsiguiente le llenó de estupor.

Que debiese contemplar esta pantomima moralista con incredulidad, explicaría que organizase tan mal su defensa; entre otras cosas, no recurriendo a tiempo a contactos influyentes que podrían haber sido decisivos. El caso es que solo unos meses antes, Gustave Flaubert se había visto sometido a un proceso semejante por su Madame Bovary, del que había salido airoso, de modo que los jerarcas bienpensantes de este patético segundo imperio francés, pusieron toda la carne en el asador para no terminar una vez más con el rabo entre las piernas.

Baudelaire perdió el juicio como habréis podido deducir; el 27 de agosto de 1857, por ofensa a la moral religiosa, él  y su editor fueron condenados a pagar una cuantiosa multa – respectivamente trescientos y cien francos de la época –debiendo además retirar seis poemas de la obra; el XXLes Bijoux (Las Joyas), el XXXLe Léthé (El Leteo), el XXXIXÁ celle qui est trop gaie (A aquella que es demasiado alegre), el LXXX, Lesbos, el LXXXI, Lesbos y el CXXXVIILes Métamorphoses du vampire (La Metamorfosis del vampiro). Conste  que este despropósito de sentencia no fue anulada por la corte de casación hasta el 31 de mayo de 1949.

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La condena fue un duro golpe para él, ya que tratándose de una obra unitaria, donde cada poema ocupaba un lugar muy concreto en el poemario, la supresión de estos seis poemas, le obligo a reestructurar de nuevo el conjunto. La edición de 1861, por eso de que no hay mal que por bien no venga, ya que se veía obligado a replantear la obra de nuevo, le sirvió para añadir treinta y cinco poemas nuevos, incorporándose una nueva sección a las cinco ya existentes, que además vieron su orden modificado.

En 1866 publicó en Amsterdam Les Épaves (Los Despojos del naufragio), que reagrupaba las seis obras condenadas junto a otros diecisiete –es bien sabida la libertad intelectual y moral por la que han querido destacar los Países Bajos desde la Baja Edad Media.

En 31 de agosto de 1867 moría Baudelaire a consecuencia de la sífilis contraída en su juventud, sin llegar a ver publicada la edición definitiva de sus obras en 1868, entre las que se encontraba unas Flores del mal que comprendían ciento cincuenta y un poemas, una veintena más respecto a la segunda edición.

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La negación de san Pedro” es una maligna flor que se encuentra en la sección Révolte, la anterior a la última; Mort. Si me obligaran a explicar en pocas palabras qué fue lo que me atrajo de él desde el principio, diría sin duda que su carácter aparentemente blasfemo, como el de toda esta penúltima sección. En efecto, Révolte es una sección muy cortita, de solo 3 poemas, que se abre con “La negación de san Pedro”, seguido de “Abel y Caïn” y que cierran “Las letanías de Satan”.  De este poema en especial me conquistó el final, ese “San Pedro negó a Jesús… ¡Hizo bien!”, son de esas frases lapidarias que se te quedan grabadas a fuego.

No he realizado un estudio concienzudo al respecto y no consta en la documentación de que dispongo ahora mismo, pero el hecho de que no fuera censurado –ni este, ni ninguno de los tres otros –parece indicar que la sección Révolte se encuentra entre los añadidos por el autor después del proceso.  Esto me parece muy significativo, y quiero decir, que no siendo imposible que los poemas ya hubiesen sido escritos en 1857,  si en un principio fueron excluidos del poemario, la condena debió ser un importante acicate para incluirlos. Porque estos poemas “van de religión” como me dijo un amigo cuando le pasé la traducción, hará como un año, pero a la vez NO van de religión. Si observamos más en detalle este poema, en él encontramos dos seres de naturaleza divina, Dios-padre y Dios-hijo –lo que en sí mismo sería una blasfemia, es cierto, según la ortodoxia católica –pero olvidémonos de que son dioses y centrémonos en la relación padre-hijo. Tenemos a un padre que es un tirano vicioso –en el sentido más cercano al “vicious” anglosajón –un déspota que no es que no haga nada por evitar que su único hijo muera, sino que él mismo lo ha mandado a morir para nada, porque en efecto su muerte no ha erradicado el mal del mundo. Y luego tenemos a un hijo por el que el autor profesa a la vez un evidente afecto y un condescendiente desprecio. Puede que me confunda, pero creo que fue Oscar Wilde el que clamaba contra la vulgaridad de que un hijo se pareciera a su padre; Cristo no es como su padre, él se preocupa por la gente, ha venido a la Tierra a enseñar a vivir en paz, a actuar de formo clara contra los malvados y sin embargo, al final se somete a los dictados de su padre. No siendo Él, acepta in extremis que se le relacione con Él, que padre e hijo se conviertan en figuras superponibles. Baudelaire, en cambio, quiere resistir y luchar, combatir a la autoridad, matar al padre y seguir su propio camino y por lo tanto no vilipendia la actitud de Pedro. Históricamente juzgado como un cobarde, él da la vuelta a la tortilla y lo ensalza, como un digno rebelde, frente a esa actitud sumisa del maestro.

Así que como decía, estos poemas “van de religión” y a la vez no. La religión es el trasfondo para hablar de la subversión contra la autoridad, que supongo a nadie escapa, la paterna es la primera a la que se enfrenta el ser humano desde que nace y por ende, la más difícil de superar –de ahí que los estados totalitarios busquen en erigirse como padres de la sociedad. En ese sentido, podría extenderme aún un poco más hablando de los serios conflictos que tuvo Baudelaire con su padrastro y su madre, aparte obviamente de los que ya he comentado que tuvo con el estado, pero prefiero dejaros con el poema original y su traducción, para que reflexionéis vosotros mismos al respecto. Por favor, si leyendo en poema sentís que algo no encaja en la traducción, no dudéis en comunicármelo. Buena lectura.

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Le reniement de Saint-Pierre

Qu’est-ce que Dieu fait donc de ce flot d’anathèmes
Qui monte tous les jours vers ses chers Séraphins ?
Comme un tyran gorgé de viande et de vins,
Il s’endort au doux bruit de nos affreux blasphèmes.
 
Les sanglots des martyrs et des suppliciés
Sont une symphonie enivrante sans doute,
Puisque, malgré le sang que leur volupté coûte,
Les cieux ne s’en sont point encore rassasiés !
 
Ah ! Jésus, souviens-toi du jardin des Olives !
Dans ta simplicité tu priais à genoux
Celui qui dans son ciel riait au bruit des clous
Que d’ignobles bourreaux plantaient dans tes chairs vives,
 
Lorsque tu vis cracher sur ta divinité
La crapule du corps de garde et des cuisines,
Et lorsque tu sentis s’enfoncer les épines
Dans ton crâne où vivait l’immense Humanité ;
 
Quand de ton corps brisé la pesanteur horrible
Allongeait tes deux bras distendus, que ton sang
Et ta sueur coulaient de ton front pâlissant,
Quand tu fus devant tous posé comme une cible,
 
Rêvais-tu de ces jours si brillants et si beaux
Où tu vins pour remplir l’éternelle promesse,
Où tu foulais, monté sur une douce ânesse,
Des chemins tout jonchés de fleurs et de rameaux,
 
Où, le coeur tout gonflé d’espoir et de vaillance,
Tu fouettais tous ces vils marchands à tour de bras,
Où tu fus maître enfin ? Le remords n’a-t-il pas
Pénétré dans ton flanc plus avant que la lance ?
 
– Certes, je sortirai, quant à moi, satisfait
D’un monde où l’action n’est pas la soeur du rêve ;
Puissé-je user du glaive et périr par le glaive !
Saint Pierre a renié Jésus… il a bien fait.
 
Baudelaire_signatur
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La negación de San Pedro

¿Y qué hace Dios de esa riada de anatemas,
que se eleva cada día hacia sus queridos Serafines?
Como un tirano cebado de carne y de vino,
se duerme al dulce sonido de nuestras horribles blasfemias.
 
¡Los llantos de los mártires y de los torturados
son una sinfonía embriagadora sin duda,
puesto que, pese a la sangre que su voluptuosidad cuesta,
los cielos no se han saciado aún!
 
-¡Ah! ¡Jesús, acuérdate del Huerto de los Olivos!
En tu simpleza rezabas arrodillado
al que en su cielo se reía con el sonido de los clavos
que innobles verdugos plantaban en tus vivas carnes,
 
cuando viste escupir en tu divinidad
a la canalla de la guardia y de las cocinas,
y cuando sentiste hundirse las espinas,
en ese cráneo tuyo donde habitaba la inmensa Humanidad;
 
cuando de tu cuerpo roto, la horrible gravedad,
alargaba tus brazos dislocados, cuando tu sangre
y tu sudor corrían por tu frente macilenta,
cuando fuiste colocado ante todos como una diana,
 
¿Soñabas con esos días tan bellos y brillantes
cuando llegaste para cumplir la eterna promesa,
en los que recorrías, subido en una dulce borriquita,
los caminos bordeados de flores y ramos,
 
en los que, el corazón henchido de esperanza y coraje,
fustigabas a todos esos viles mercaderes a brazo partido,
en los que fuiste maestro, en definitiva? ¿El remordimiento
no penetró en tu costado mucho antes que la lanza?
 
-Sin dudarlo, saldré, por mi parte, satisfecho
de un mundo en el que la acción no sea la hermana del sueño;
¡Pueda yo servirme del hierro y a hierro morir!
San Pedro negó a Jesús… ¡Hizo bien!

Traducción y comentarios por: El Exiliado del Mitreo

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"Le Christ au jardín del oliviers" - Gustave Moreau (ca. 1880)

“Le Christ au jardín des oliviers” – Gustave Moreau (ca. 1880)

Acerca de Exiliado del Mitreo

Hago muchas cosas, pero principalmente me gusta pensar que soy un tipo que a veces escribe... Ver todas las entradas de Exiliado del Mitreo

4 responses to “La negación de San Pedro

  • Histórica Aceituna Poderosa

    Interesante eso que dices de que el Jesús abandonó todo aquello que había defendido al volverse uno con “el Padre”. Es cierto que he leido poco acerca del tema religioso, pero me ha sorprendido. El hecho de que la negación fuese más un acto de principios que algo a lo que llevaba el miedo. Curioso.

  • Exiliado del Mitreo

    Hay que pensar en lo siguiente: tal y como comentaba en la introducción, solo unos años antes su libro había sido censurado. En cierta forma, este poema -y todos los de la sección Révolte -eran una patada en el culo a la moral bienpensante de la época.
    La blasfemia es un medio, pero no un fin en sí mismo. Como establecía en mi comentario, se denota cierta simpatía hacia Jesús, el hijo; este no es el poema de un ateo. La relación entre Dios-padre y Dios-hijo son el paradigma de las relaciones paternofiliales en el subconsciente cristiano. La Biblia se compone (a grandes rasgos) de dos libros, el Antiguo y el Nuevo Testamento; el libro del padre y el libro del hijo, y aunque resulta evidente que no se trata de la misma persona, resulta que padre e hijo se solapan ¿Y cómo es esto?
    Creo que en cierto sentido, Baudelaire expresa esa frustración de los jóvenes, que ven que difícilmente puedan cambiar las cosas, porque las riendas las manejan los viejos, los padres…

  • maria

    Me da la impresión como si el mismo se viera reflejado en Jesús y su padrastro en diós. Así mismo utiliza el poema para criticar a esa sociedad que parece crucificar a ámbos. Por tanto los palos le llueven de un lado y de otro. Al final aparece una tercera figura que, aunque,masculina, bien pudiera representar a su madre. Ese “hizo bien” pudiera ser irónico.
    Muy trabajada la entrada, fue un placer leerte.
    Un abrazo.

    • Exiliado del Mitreo

      Bueno, tu hipótesis es interesante, sin embargo, fíjate que aunque en el poema se muestra cierta simpatía por la figura de Jesús, también hay cierto distanciamiento y al final directamente se desmarca de su sumisión.
      El autor no es Pedro, pero sí que está a su lado y ambos, en frente “del maestro”.
      Por otro lado, piensa que los que crucifican al hijo, dicen servir al padre, no?… lo apunto simplemente por rizar el rizo, no sé.

      Muchas gracias por tu comentario, es además muy de agradecer que te mojes aportando tu interpretación al poema.

      Un beso.

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