Nihil

Viernes 24 de febrero                                                         10:00 am

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Hace horas que me he levantado. Me despierto siempre pronto; haga falta o no.

Hoy no hacía falta, no tengo que entrar en el laboratorio hasta las 11 am, así que he empleado estas horas simplemente a vagar por la casa, escuchar algo de música mientras me ducho y a pensar este texto.

Ni siquiera he desayunado en condiciones, no tenía apetito, con una rebanada de pan de molde y una jarra de café con leche, he zanjado el asunto.

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Me he levantado con los ojos rojos. Inyectados en sangre. El izquierdo sobretodo. Las horas de ordenador o que el aire está muy seco y contaminado. No llueve en esta cochina ciudad; casi no ha llovido en lo que llevamos de invierno. Sé que soy injusto con Madrid, que no está lloviendo bien casi en ningún sitio de España. Pero yo es aquí donde vivo. Fin de la historia.

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Sé que en el metro tamizaré las reflexiones que han dado vueltas en mi cabeza, haré que las ideas cristalicen sobre una de las hojas sueltas que guardo en mi cuaderno de escribir, en el que no escribo sino poemas. Casi nada. Después, por la tarde, me sentaré ante el ordenador y batiré el teclado hasta dar con un texto que me satisfaga.

No soy capaz. No puedo escribir un texto directamente a ordenador. Bueno, poder puedo, pero me cuesta mucho más. Con bolígrafo y papel las palabras fluyen. Solo ante el teclado me disperso. Es cosa de Internet… la tecnología tiene sus pros y sus contras. Esta es la era de la dispersión.

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Tenemos tendencia a creer que cualquier innovación es siempre buena. Perdonadme, pero no lo veo así. En el caso de las armas es flagrante. Desde la porra con  pinchos a la bomba nuclear, hemos ido de peor en peor. Dile tú a un soberano de la Edad Media, que pulsando un botón iba a ser capaz de volatilizar una ciudad y es posible que por sugerir tamaña maldad, te ejecutara como claro servidor del Enemigo. Luego se haría a la idea como nos hemos hecho a la idea nosotros.

Nos vestimos de cinismo una vez más y decimos que las guerras de ahora son mucho mejores que las de antaño, más justas y justificadas. Y satisfechos apuntamos en nuestros cuadernos, que los crímenes contra la humanidad solo los cometen los que pierden las guerras.

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Y tomadme por ludísta, pero tenemos un ejemplo claro, en un objeto tan pacífico como es el libro electrónico. Y no me refiero al concepto en sí de que se pueda leer un libro en versión digital, sino concretamente a los soportes de lectura específicos para ebooks. Estos cacharros nos hacen creer que vivimos en el futuro, cuando en realidad vivimos en el pasado. El mundo pontifica cánones consumistas propios de siglo XX, terriblemente insostenibles e insolidarios. Insostenibles, porque su huella ecológica es enorme; con mucho, muy superior a la de la producción de libros, que entre otras cosas, no se ven afectados por el pérfido concepto de obsolescencia programada. Insolidarios, porque acrecienta la barrera tecnológica entre poblaciones humanas.

Parece mentira, que aún no hayamos tomado conciencia de que este mundo que creíamos tan grande, con los siglos ha resultado ser tan pequeñito que a penas cabemos todos. ¿Es necesario hundirnos hasta el fondo en la crisis energética antes de que empecemos a hacer algo?

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Será que me he levantado nihilista, pero en días como hoy no me apetece seguir subido a la rueda de la reencarnación.

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Por: El Exiliado del Mitreo

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Nihil by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Acerca de Exiliado del Mitreo

Hago muchas cosas, pero principalmente me gusta pensar que soy un tipo que a veces escribe... Ver todas las entradas de Exiliado del Mitreo

2 responses to “Nihil

  • abril

    Por un pequeño instante, me ha parecido estar en una de las páginas del “Extranjero”, de Camus.

    Por otro instante me, has hecho sentir esa sequedad tan mandrileña que me hace sangrar la nariz cada vez que la visito.

    ¿Qué es eso de hacer sentir, eh? eh? eh?

    Que una tiene una reputación. Cojones.

    • Exiliado del Mitreo

      Será nuestro pequeño secreto, querida Abril. Porque hacerte sentir (a ti), y además un 2 en 1, es algo digno de ser atesorado con mimo.

      Gracias por honrarme con tu visita.
      Un beso, querida.

      P.D.: Bienvenida al club de las narices sangrantes… yo nunca me libro al principio de la estaciones secas…

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