Predicar en el Desierto

¡Profeta! ¡Teme a Dios y no obedezcas a los infieles y a los hipócritas! Dios es omnisciente, sabio.

Corán – Sura 33, Aleya 1º

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Es un bello y sano deporte ese de predicar en el desierto. Antaño solía preferir guardar silencio, pero últimamente me ha dado por hablar, aún cuando sé que nadie me va a escuchar.  Será por eso de que quien calla otorga, y yo me he cansado ya de otorgar.

Así que eliges con cuidado la aproximación al tema. Ordenas los argumentos, creando una gradación en función de su contundencia y del efecto que quieres causar. Salpimentas tu disertación con hermosos ejemplos; realizas tu exposición con la entonación y la teatralidad adecuada y…nadie te hace ni puto caso.

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Predicar en el desierto es un arte refinado, no os vayáis a creer. Hay que tener mucho cuidado de que el polvo no se te meta en los ojos. No vaya a ser que cegado como estás, no te percates de que la gente está mirando hacia otro lado, el periódico o el reloj.

Soluciones locales a problemas globales”, es algo que a priori  suena bien, huele bien, y me apostaría una mano a que también tiene buen sabor. El problema es que mucha gente (es posible que la mayoría) quiere que los problemas se los resuelva otro.

De modo que aunque lo ideal sería que la toma de decisiones y la planificación del futuro, se realizara de abajo a arriba, gobernados/gobernantes, siempre se acaba haciendo de arriba a abajo. A esto se añade que en nuestros modernos estados democráticos, la representatividad ha terminado creando una clase aristocrática dirigente, que solo resuelve los problemas que le pueden dar votos a corto plazo.

Y es precisamente ese cortotermismo; sobre el que se asienta, por otro lado, la sociedad de consumo; el que va acabar por convertir la Tierra en un agujero infecto.

l.

Cuando un día ante la barra de un bar, un amigo te dice bastante afectado (o eso parecía), que trabaja en una empresa de armamento, que su empresa vende armas a países del tercer mundo, algunos incluso de muy dudosa reputación. Tú le respondes que la solución es bien sencilla, que busque otro trabajo. Entonces él, totalmente rehecho e incluso un poco ofendido te replica, que es gracias a ese trabajo que puede estar ahora tomando gin-tonics contigo.

Claro, en ese momento te da por pensar que o bien tienes un amigo bipolar, o no estaba tan afectado como parecía…

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Otro día, cuando expones a un grupo de personas las acciones impropias y delictivas de una cierta empresa, una de las mayores contaminadoras del siglo XX, y algunas de esas personas (a las que no se la suda directamente) te dicen que si les ofreciera trabajo esa empresa lo aceptarían porque seguro que tiene que pagar muy bien, pues comienzas a pensar que la gente que te rodea ha vendido su alma al gigante verde o de que tienes el mismo poder de persuasión que un plátano; alargado y amarillo con pintitas negras…

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La cosa sería bien distinta, si me dedicara como el fulano aquel, a amenazar con quemar coranes para conmemorar el 11-S. La prueba está, en que un reverendo que para ser pastor no habrá necesitado más de dos semanas de cursillo por correo electrónico, con una congregación de unas 30 personas de un pueblucho de mierda de Estados Unidos, ha llegado a trascender al circuito de noticias mundial. Que la sandez de ese fanático de bigotazos graciosos, provoque oleadas de indignación en Indonesia es como para quedarse perplejo.

Creo que al final no llegó a quemarlos, pero sinceramente me importa un carajo. Diría que por mí como si se limpia el culo con ellos, pero no lo digo porque sé que hay gente que basa su vida en ese libro. No lo comparto, es más, ni siquiera lo comprendo, pero lo respeto, y así me va…

Qué el mundo se siga moviendo por estas mierdas absurdas, cuando la diferencia entre el Cristianismo y el Islam es de matiz, ambas religiones hacen a los que las practican igual de (in)felices. No tenéis más que leer los libros sagrados, en ambos está la semilla del mal, aunque ambas pretendan ser religiones de paz.

Así que la próxima vez que quiera ser profeta, elegiré una minoría (por ejemplo: los pelirrojos) y les culparé de todos los males…parece que nuestra especie funciona así, queremos que la culpa la tenga siempre otro.


Por: El Exiliado del Mitreo


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Predicar en el Desierto by José M. Montes is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
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Acerca de Exiliado del Mitreo

Hago muchas cosas, pero principalmente me gusta pensar que soy un tipo que a veces escribe... Ver todas las entradas de Exiliado del Mitreo

7 responses to “Predicar en el Desierto

  • Naked Saturn

    Cuando Zaratustra hubo dicho estas palabras contempló de nuevo el pueblo y calló: «Ahí están», dijo a su corazón, «y se ríen: no me entienden, no soy yo la boca para estos oídos”.

    Detrás de este puntito de pedantería que le he querido dar al comentario debo decir que no, no estás solo, amigo (inserta un emoticono de abrazo). Solo que llega un momento en el que uno se da cuenta y le importa tres cuggionnis si sus ‘prédicas’ remueven cimientos o no aunque, lo peor, al menos es mi caso, es que no puedo dejar de sentir indiferencia hacia algunas actitudes (sin pretender ser proselitista).

    Me vuelvo a dormir.

  • exiliado.del.mitreo

    ¡Mmmm, qué bien que empiezas! Jeje, citando al viejo Nietzsche nada menos. Esto nos devuelve un poco a nuestros 18 años, cada uno por su cuenta enfadado con el mundo, leyendo a Nietzsche y escuchando a Manowar ¿No es verdad compadre?😀

    Sabes, no me creo un mesías, tampoco un profeta (más allá del sentido irónico del término), ni siquiera me creo más listo que nadie; solo que a lo mejor por circunstancias de la vida o por mis inquietudes intelectuales, puede que tenga una amplitud de miras más amplia que mucha gente. Me asusta ver lo cerril que es mucha gente con muchos temas y lo tremendamente insolidaria que es, yo que creo en un socialismo reticular, que consiste pura y llanamente y totalmente libre de doctrina y palabrería, en hacer la vida mejor a aquellos que te rodean…cambiar una sociedad es largo y difícil si tiene que hacerse de arriba a abajo, pero si todos hacemos un poquito a nuestro nivel, con las personas que conocemos, la tarea es mucho más sencilla y más ligera.

  • Tompson

    El problema de hablar sobre esto con cualquier persona que no comparta ese ideal es que te saltan con los siguientes razonamientos:

    1. “Eso no funciona”
    2. “Yo no pienso trabajar por los demás (aka.vagos y maleantes)”
    3. “Eres un rojeras”
    4. “jejejeje” (aka. sonrisa de “pobrecito, no sabe en que mundo vive”)

    Vamos, que no es que prediques en el desierto, compadre, es que predicas contra un muro invisible entre tú y tus interlocutores.

    • exiliado.del.mitreo

      A mí en realidad lo que me parece más triste y más decepcionante, es que no es que no compartan ese ideal (que yo ni siquiera lo llamaría ideal, simplemente sentido común), sino que tragan con cosas que en el fondo les repugnan, que acaban comulgando con ruedas de molino, porque no tienen el valor para alzar la voz, o lo que es peor, porque les da pereza!

      Me da rabia que la gente parezca que no se percate de su enorme fuerza y del enorme potencial que posee para cambiar el mundo si así lo deseara…

  • Predicar en el Desierto (via ) | AWA-ETSII

    […] Haz Click aquí para seguir leyendo […]

  • Aceituna del mal

    Me preguntaron una vez que por qué no creia en Alá. Y yo respondí que si no creo en el Dios verdadero, mucho menos en uno falso.

    Hoy en día hay gente que vende su propia vida 5 días a la semana por esos gyn tonics el sabado por la noche, así que la vida del resto se puede vender 24 horas al día.

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