La Llama

El mundo cambia cuando ves ante tus ojos como una amistad es pasto de las llamas.

Se torna un lugar diferente, más hostil, más inhóspito. Sientes como tu corazón se inunda del frío cósmico que sigue a la gloriosa explosión de una supernova. Es como si como esta, tu amistad hubiese proyectado al cosmos un breve instante de glorioso brillo, pábulo del Big Bang, para después reducirse al frío y la oscuridad más absoluta.

Así tras haber ardido como dos seres de luz pura, se encuentran el uno frente al otro desnudos, despojados de cualquier capa de barniz que antes les cubriera.

Los dos seres entonces se miran, se escrutan durante largo tiempo y se dan cuenta de que no se reconocen. Se descubren por vez primera en su forma más sucia y grotesca, deformada por persistentes sombras que no logran ahuyentar de su mente. Una vez que la capa de amistad con la que habían barnizado sus almas se ha volatilizado, ya nada tapa sus vicios y sus defectos. Perplejos y asqueados el uno del otro, se preguntan como han podido llegar a esto.

La mayor parte se siguen contemplando entonces durante algún tiempo por deferencia a lo que antaño hubo. Intentan acercarse, tratan de hacer como si nada hubiese pasado. Se dan palmadas en la espalda y esforzándose por sonreír, vuelven a beber juntos del agua del camino, como si los días fueran claros y la primavera aún estuviese en plena ebullición. Pero el brebaje que antes bebieron a grandes sorbos, ya solo les deja sabor a cenizas en la boca. Así cuando tras un tiempo se dan cuenta de que ya no les queda ni una pizca de futuro, tan solo un saco de recuerdos ennegrecidos, cada uno tira por su lado, no sin pena y alguna furtiva mirada hacia atrás.

Otros en cambio, aunque no sean ni más ni menos conscientes del daño, están mucho más dispuestos o preparados para asumirlo.

Con un cepillo, una firme espátula o con sus propias uñas si fuese necesario, se esfuerzan por raspar la capa carbonizada. En lijarla primorosamente con humildad y paciencia.

Muere todo orgullo en ellos, lo dejan a un lado, lo encierran en una caja custodiada por demonios, y se consagran con todas sus fuerzas a tratar de reparar el desastre. Para ello, no dudan en sumergirse en el cieno, en oler aires pestilentes y escuchar música que les revuelve las tripas y el alma, con la firme voluntad de limpiar toda macula de suciedad.

Y así cuando han llegado hasta el hueso, cuanto tienen frente a ellos el brillo puro de un diamante, pueden empezar de nuevo.  Asentar una gruesa capa base de imprimación de confianza, para que después se pueda trabajar con seguridad con los bellos y brillantes colores de la amistad, resplandecientes como el plumaje escarlata de un ave fénix, hecha para arder, sin consumirse jamás…

Por: El Exiliado del Mitreo

Acerca de Exiliado del Mitreo

Hago muchas cosas, pero principalmente me gusta pensar que soy un tipo que a veces escribe... Ver todas las entradas de Exiliado del Mitreo

4 responses to “La Llama

  • madridista91

    Muy bueno exiliado del mitreo, una duda ¿tu no has publicado en AWA mas poemas este curso de los que estan en esta pagina? Habia uno que me gusto mucho y que me gustaria volver a leer y he perdido la revista

    • exiliado.del.mitreo

      Si ha sido este año, tiene que ser o el que publiqué junto a “la Pipa” que se llamaba “Lo opuesto al amor” o uno anterior (de Noviembre, creo), que se llamaba “Todo lo devoró la Nada”.

  • madridista91

    “Lo opuesto al amor” ya lo he vuelto a leer en la edicion digital de AWA, me gusto tanto el contenido (me hizo pensar eso de que lo opuesto al amor es la indiferencia y tienes bastante razon) como el estilo.
    Cambiando de tema espero que nos encontremos el sabado 1 jejeje

    • exiliado.del.mitreo

      Sí, la gente tiende a pensar que lo opuesto al amor es el odio…yo creo más bien, que odias aquello que quieres y no puedes tener.
      Si miramos desde el cristal budista, el odio es un signo de apego, un sentimiento provocado por aferrarse a principios falsos, como que el amor (no el universal, hacia todos los seres sensibles de este mundo, sino hacia una sola persona), puede ser eterno…

      Por otro lado, hay un relato corto de Roberto Saviano, que se llama “Lo opuesto a la Muerte”, contenido en un libro de mismo título, y que te recomiendo sinceramente, y que habla un poco de eso, de que el amor es lo opuesto a la muerte, haciendo referencia, a su vez, a un poeta italiano…Enseguida por asociación de ideas, pensé en que la indiferencia es una forma de muerte…

      El Sabado 1…ummm…chan-chan, tengo varios planes para ese día.
      Si te refieres al partido de veteranos, mi asistencia aún está por determinar🙂

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